Opinión

¿Se colará Zapatero en la Cumbre?

Joaquín Vila | Domingo 26 de octubre de 2008
Pocas veces como ahora para colarse en la Cumbre de Washington, ha trabajado tanto y con tanto entusiasmo Zapatero. Un trajín que trae de cabeza a medio Gobierno y a todo el Cuerpo Diplomático español. Está convencido de que le está echando un pulso a Bush, aunque Bush ni se ha enterado. Se siente iluminado, de nuevo. Cree que hay que erosionar al Imperio americano con cualquier pretexto y ninguno mejor que éste, en el que él, además, es el protagonista. ¿Por qué el presidente de EEUU tiene que decidir el nombre de los invitados? ¿Puede Bush dejar al mundo sin la receta de Zapatero para atajar la crisis y sin sus ideas para diseñar el nuevo sistema financiero internacional? Toda la artillería mediática y José Blanco con su nutrido equipo ya preparan la batalla contra el Coloso americano.

Lula, Sarkozy y otros muchos ya no saben qué hacer para quitarse de encima a Zapatero y a todo su escuadrón de asesores. El brasileño no parece alentar el pretendido liderazgo del español para enfrentarse a pecho descubierto al presidente americano. Menos, ahora que cuenta con los favores de EEUU. No hay que soñar con su voto. Y Sarkozy se ha lavado las manos con elegancia y descaro y, después de tacharle de la lista de la UE, ha intentado escabullirse y endosarle la papeleta a Bush, que la ha recogido encantado.

Zapatero quiere convertir su presencia en la Cumbre en el gran debate de la política internacional. Ha volado hasta Pekín, con lo poco que le gustan los viajes, y ni se ha enterado de las decisiones ni ha aportado una sola idea en la reunión euroasiática, celebrada, precisamente para tomar medidas contra la crisis y, de algún modo, preparar la Cumbre. Pero se ha pasado las horas, ofuscado, recorriendo los pasillos para echar el guante a cualquier político de cualquier país que pudiera colarle. Muy pocos delegados de los países invitados a Washington pudieron esquivar a Zapatero este fin de semana en Pekín.

Los asesores del presidente ya tienen preparado el argumento para defender a su jefe del ridículo de no colarse ni en el banquillo, después de la tabarra que han dado a todo el mundo, en todo el mundo. La culpa es de Bush. Y Zapatero ha tenido la osadía de plantarle cara. Es posible que lancen alguna proclama para captar apoyos internacionales contra el poder omnímodo de EEUU. Incluso, Blanco, si tiene el día inspirado, es capaz de retar al presidente americano con algún insulto de los suyos.

Rajoy se queda esta vez sin insulto por haber seguido el guión del consenso, por haber reconocido que se trataba de un asunto de Estado en los que el PSOE y el PP deben caminar juntos. Lo que todavía se discute es si se trata de un tema de Estado, por la conveniencia de que el potencial económico de España esté presente en la Cumbre, o se trata de una mera jugada de propaganda socialista para que Zapatero salga favorecido ante la progresía mundial. Y si, además, hay suerte y se cuela en la foto, en Ferraz, o en “El País” son capaces de decir que él solo ha doblado el pulso a Bush. Que, a esas horas, ni recordará que Zapatero llegó a ir.

Dos semanas antes, el presidente del Gobierno no ha recibido todavía la carta de invitación. Según los entendidos, Zapatero tendría la mitad de posibilidades de deslumbrar a los líderes mundiales con su receta para frenar en seco la crisis. Una posibilidad entre dos de salir en la foto. Una foto que será histórica, a poco que la Cumbre tome alguna medida que, de verdad, frene el desplome de la economía mundial. Y Zapatero no puede quedarse fuera de una foto histórica. Es un asunto de Estado.

TEMAS RELACIONADOS: