Editorial

Puigdemont, a Sánchez: o todo o nada

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 11 de agosto de 2023

Pedro Sánchez es consciente de que el apoyo de Puigdemont a su investidura le va a costar mucho más de lo que podía imaginar: la amnistía y el referéndum encabezan la lista de las exigencias irrenunciables. Pero hay más: quiere grupo propio en el Congreso, a pesar de no reunir los requisitos; un Tribunal Supremo catalán, Fiscalidad independiente… Todo ello basado en un chantaje que se basa en una frase que ha hecho circular “o todo o nada”. El prófugo, además, cree que no le conviene atarse al PSOE. Que Junts crecería más con un Gobierno del PP, que intentaría hacer cumplir la Constitución, para empezar, en la educación, lo que justificaría un enfrentamiento total con el Estado y que movilizaría a sus terroristas callejeros para arrasar las calles de las ciudades catalanas.

En el PSOE se han encendido las luces rojas y empiezan a barruntar que la investidura de Pedro Sánchez puede fracasar por la amenaza de que Junts no vote a favor. De ahí, los globos sondas que ya ha lanzado Moncloa sobre las posibilidades de aplicar la amnistía o su apoyo a la creación de ese grupo propio en el Congreso. Están dispuestos a incumplir la Constitución con tal de amarrar los escaños de los independentistas, imprescindibles para formar Gobierno. Alberto Núñez Feijóo, además, está dispuesto a presentarse a la investidura con los 172 escaños con los que cuenta si suma los del PP, VOX, UPN y CC. Y el PSOE no quiere arriesgarse a que el líder del PP pueda lograr su objetivo.

De nuevo, hay que asumir que la gobernación de España está en manos de un desequilibrado que solo busca protagonismo y, en especial, destruir la Constitución, empezando por abolir la Monarquía Parlamentaria. Será un psicópata, pero dice lo que piensa y lo que pretende. Y Pedro Sánchez debería reflexionar si le conviene depender de los caprichos golpistas del prófugo de Waterloo. Por lo que parece, el presidente en funciones está decidido a llegar hasta el final, como única posibilidad de amarrar el poder. Pero empieza a asumir que no podrá complacer a Puidemont, en especial porque el PP tiene mayoría absoluta en el Senado y vetaría, incluso, una mera consulta sobre la reforma del Estatuto catalán. Pero al presidente en funciones le desquicia la maldita sentencia del prófugo de Waterloo: “o todo o nada”. Y ése es el gran peligro: que ceda en todo.