Durante el mes de agosto y principios de septiembre, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas críticas más leídas de libros destacados. ¡Felices lecturas!
Traducción de Rubén Martín Giráldez. Anagrama. Barcelona, 2022. 456 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 11,99 €. Con esta novela de gran fuerza, el escritor senegalés afincado en Francia se ha alzado con el Premio Goncourt 2021. Por Agustina Atrio
“Te voy a dar un consejo: nunca intentes decir de qué habla un gran libro. O si lo haces, te digo la única respuesta posible: de nada. Un gran libro no habla nunca de otra cosa que de nada, y sin embargo está todo en él.” (p.48) Esta frase la dice uno de los personajes de la novela La más recóndita memoria de los hombres al narrador y personaje principal, el escritor senegalés emigrado en Francia Diégane Latyr Faye, cuando comienza su obsesión con la obra de otro senegalés emigrado. Para escribir esta reseña deberé desoír esta frase; caeré sin dudas en decir de qué habla el libro de Mohamed Mbougar Sarr. Es un buen libro. Mi año de lectura ha comenzado bien.
La novela, ganadora del Premio Goncourt en 2021, toma su nombre de una cita del escritor chileno Roberto Bolaño, epígrafe de la novela. Pero además, en esta cita se mencionan como nombre propio las palabras que responden a la pregunta ¿de qué trata este libro? El libro trata principalmente de la Obra, pero también de la Crítica y de los Lectores.
La Obra es aquello que preocupa tanto al narrador principal, Diégane, como al objeto de su búsqueda, T. C. Elimane, un escritor senegalés como él del que se perdió el rastro a finales de los años 30 después de que su obra, su única Obra, fuera acusada de plagio. La Crítica es la francesa, país al que ambos emigraron, y que trata a los escritores africanos –según la época– o con sospecha o como producto marketinero. Los Lectores son los personajes a los que la lectura del libro maldito El laberinto de lo inhumano de Elimane lanza a una búsqueda vital del escritor desaparecido así como de sí mismos y de su propia escritura.
En lo que a epígrafes se refiere, distintos momentos de mi lectura del libro de Saar me hicieron pensar en uno de los epígrafes de Rayuela del argentino Julio Cortázar, otro autor que escribió desde el exilio parisino, quien también trata de la relación entre el exilio y la escritura. El epígrafe corresponde a una frase del escritor francés Jacques Vaché en Carta a André Breton: “Rien ne vous tue un homme comme d’être obligé de représenter un pays”. Y es que tanto Diégane como Elimane no solo son “leídos” por la crítica francesa o sus propios compatriotas como representantes de su país, sino también de todo el continente africano. Porque un escritor africano no deja nunca de ser leído y juzgado como tal. Diégane y Elimane son, antes que escritores, africanos. Además de la Obra, la Crítica, y los Lectores, el colonialismo y la literatura, y el escribir en el idioma colonizador son unos de los ejes más importantes de esta novela.
Lo que atraviesa la obra entera es la pregunta por la relación entre la literatura, el escribir y la vida. Es la permanente pregunta de Diégane. Es, además de la obsesión por T.C. Elimane, lo que comparte con varias de las voces que cuentan, como la de la memoriosa escritora senegalesa Siga.
Para concluir, agregaré que recomiendo la lectura de La más recóndita memoria de los hombres. Quizás en un primer momento la lectura requiere de paciencia, pero una vez que se sumerge en los laberintos de la memoria, de lo cierto y lo deducido, lo real y lo intuido, el libro atrapa con una fuerza que nos arrastra aún después de haberlo terminado.