“Somos moneda de cambio de Pedro Sánchez”, han declarado dirigentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil conforme a una documentada información publicada por Zuloaga en el diario La Razón. Tanto los secesionistas vascos como los catalanes llevan muchos años esforzándose por eliminar a la Policía Nacional y, sobre todo, a la Guardia Civil de sus territorios autonómicos. Han conseguido avances considerables, especialmente en materia de tráfico.
Y, además, Policía Nacional y Guardia Civil tienen conciencia de que forman parte de las bazas con que cuenta el Gobierno sanchista para negociar los escaños que Pedro Sánchez precisa en su intento de renovar su investidura. El malestar se ha generalizado y no solo porque se juegue con Instituciones de alto prestigio, sino porque las debilidades de Pedro Sánchez se han traducido en continuas concesiones de todo tipo, reduciéndose al mínimo la presencia del Estado en Cataluña y en el País Vasco.
De forma especial, la Guardia Civil se siente acosada. Se negocia abiertamente despojarla de sus funciones y trasvasar éstas a las policías autonómicas a cambio de que los escaños nacionales de los partidos separatistas apuntalen a Pedro Sánchez en el palacio de la Moncloa. Con una torpeza difícil de calibrar, el partido de la oposición, el PP, no denuncia de forma concluyente una situación especialmente grave para la cohesión nacional y para el mantenimiento futuro de la integridad territorial. Se teme incluso que se extirpe el control de la Guardia Civil sobre puertos y aeropuertos y que en Barcelona pierda incluso su edificio de Vía Layetana.
Nada nuevo bajo el sol sanchista. Desde el primer momento el PSOE de Pedro Sánchez, apoyado por la extrema izquierda, ha establecido una política que ha quebrado el principio constitucional de la igualdad ante la ley de todos los españoles. Las últimas elecciones han enrarecido aún más la frágil posición de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. Lo que no ha disminuido es su ambición de permanecer en el poder a costa de lo que sea.