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Mundial femenino. Histórica victoria de España, que llega por primera vez a la final

(Foto: Efe).

FÚTBOL

M. Jones | Martes 15 de agosto de 2023
Los goles de Salma Pararruelo y de Olga Carmona conducen a la pelea por la gloria.

Lo nunca visto. Eso es lo que ha conseguido la selección española de fútbol femenino en este Mundial de Sudáfrica y Nueva Zelanda. España se ha clasificado este martes para la primera final mundialista de su historia. Casi nada. Esa es la gesta que han completado ante la potente Suecia, en una semifinal marcada por la tensión y en la que el oficio, la calidad y la garra han terminando por premiar al mejor equipo. Este domingo lucharán por la gloria, por colocar la primera estrella en la camiseta nacional.

Se presumía igualdad y la hubo. El combinado sueco había demostrado en estas semanas que está en la élite internacional. Pasó como primera de su grupo -compartido con las anfitrionas sudafricanas, Italia y Argentina- con pleno de victorias, nueve goles a favor y sólo uno en contra; sorprendió a Estados Unidos en octavos de final; y batió en cuartos a Japón, ese escuadrón que le metió un 4-0 a las españolas en la última cita de la primera ronda.

Jorge Vilda sabía de la dificultad y apostó por su once de gala. Juntó a sus dos futbolistas diferentes, Alexia Putellas y Jenni Hermoso, con la todoterreno Mariona Calventey y la fina Aitana Bonmatí, completando una medular sustentada por la gran apuesta -y el gran acierto- del seleccionador: Teresa Abelleira. La mediocentro del Real Madrid recibió la alternativa por la ausencia de las 'rebeldes' y desde entonces ha crecido mucho. Su rendimiento ya está a la altura del de Lena Oderdorf, el pilar alemán. Con un despliegue físico imperial, inteligencia táctica y clase con la pelota, se ha vuelto indispensable.

Oficio y confianza

Repitió España su idea de jugar rápido, con combinaciones destinadas a asegurarse la posesión. Presonalidad inquebrantable. Las escandinavas, por su parte, también correspondieron con lo previsto. El sistema dirigido por Peter Gerhardsson presiona con ardor y posee un músculo sin par en sus futbolistas. Quisieron apretar y ahogar el fluir español, y lo lograron durante varios tramos del encuentro. Era un día para exhibir aplomo y consistencia, y así lo hicieron las jugadoras ibéricas. Irene Paredes ejerció como líder de la zaga y Olga Carmona se reivindicó en su faceta defensiva.

El peligro tenía el apellido de Blackstenious. La delantera del Arsenal se movió con astucia y exigió a la retaguardia rival. En cambio fue Olga Carmona la que fabricó la amenaza inicial con un centro con el que Alba Redondo casi marca -minuto 11- y chutó cerca del poste a continuación. En un avance de lo que vendría al final del minutaje. Y en el entretanto se fue asentando la medular comandada por Aitana. Eso sí, cualquier despiste podía ser aprovechado por las suecas. Con Fridolina Rölfo como su principal filo en transición.

Las cartas quedaron sobre la mesa. Técnica contra físico. Las españolas se aseguraron el cuero y las nórdicas buscaron romper el ritmo cuerpeando y colgando pelotazos. En ese paisaje alcanzaron a probar suerte Tere Abelleira, Jenni Hermoso, Alexia, Olga Carmona, Alba y Aitana. Y respondió Rölfo con su jerarquía. La jugadora del Barcelona hizo volar a la meta Cata Coll, que aplacó el susto con un paradón valioso. Su titularidad, ganada con el paso de los partidos del Mundial, otro acierto de Vilda, se ha demostrado nuclear en el éxito colectivo.

Salma y Olga desatan la locura

No le sentó bien el paso por vestuarios a España y crecieron las suecas en la reanudación. La intensidad escandinava empezó a complicar a las jugadoras nacionales, con presiones abrasivas y un tempo volcánico. En ese lapso las españolas apilaron pérdidas y se nubló el horizonte. O eso parecía. Vilda tiró de suplentes y dio entrada a Salma Paralluelo en lugar de Alexia -todavía fuera de su mejor forma-. Leyó como necesario recuperar la sensación de amenaza e hizo diana. Así empezó a ganar el duelo.

La velocista zaragozana de 19 años, heroína en la victoria en los cuartos de final, fracturó el cómodo funcionamiento escandinavo. Las defensoras Eriksson e Ilestedt tenían un problema, de repente. Paralluelo caía a banda, se desmarcaba en profundidad, venía a recibir y las sacaba de sitio... Su movilidad y rapidez desquició a las centrales contrincantes y por ahí germinó el 1-0. Había entrado también Eva Navarro -más chispa para el ataque-, y cada vez que España superaba la presión generaba peligro. Y en el minuto 81 cantó el gol al embocar Salma un rechace tras el centro privilegiado de la indispensable Jenni Hermoso.

"Al fin", debieron pensar las jugadoras españolas. Pero no estaba hecho, ni mucho menos. Suecia agitó su banquillo con celeridad y comparecieron nombres gruesos como Hurtig y Rebecka Blomqvist. El seleccionador nórdico se la jugó y capturó el empate cuando Rölfo centró, la pelota rebotó y la propia Blomqvist batió a Cata Coll con un remate ajustado a la escuadra. Sólo había durado siete minutos la alegría nacional. Aún así, no se rindieron y respondieron con un zarpazo maravilloso: en el 90 Abelleira sacó un córner en corto y Olga Carmona conectó un zurdazo desde la frontal que se coló tras golpear en el larguero. Éxtasis de garra y mente. A la final en la primera victoria de la historia ante Suecia. Con la confianza por las nubes.

Ficha técnica

2. España: Cata Coll; Ona Batlle, Irene Paredes, Laia Codina, Olga Carmona; Teresa Abelleira, Aitana Bonmatí, Alexia Putellas (m.57, Salma Paralluelo); Alba Redondo (m.73, Eva Navarro), Mariona Caldentey (m.90+5, Esther González), Jenni Hermoso.

1. Suecia: Zecira Musovic; Jonna Andersson, Magdalena Eriksson, Amanda Ilestedt, Nathalie Bjorn; Elin Rubensson (m.87, Lina Hurtig), Filippa Angeldal, Kosovare Asllani; Fridolina Rolfö, Johanna Kaneryd (m.77, Olivia Schough), Stina Blackstenius (m.77, Rebecka Blomqvist).

Goles: 1-0, m.81: Salma Paralluelo. 1-1, m.88: Rebecka. 2-2, m.90, Olga Carmona.

Árbitra: Edina Alves, de Brasil.

Incidencias: partido por las semifinales del Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda, disputado en el Estadio Eden Park de Auckland, en Nueva Zelanda, ante 43.217 espectadores.

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