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La socialista Chivite, con los votos del PNV y el pacto con Bildu, investida presidenta de Navarra

(Foto: EFE).

INVESTIDURA

Luis Vera | Martes 15 de agosto de 2023

Como hace cuatro años. María Chivite ha sido reelegida presidenta de Navarra apoyada en las fuerzas nacionalistas y en los bilduetarras navarros. Lo ha logrado este martes, en la segunda ronda de votaciones. Consiguió imponer la mayoría simple necesaria de 21 apoyos, los mismos que logró en la primera ronda, el lunes, y que no le valieron para alcanzar la mayoría absoluta requerida en esa votación inicial.

Ha repetido los resultados de su primer intento, con 11 votos del Partidos Socialista de Navarra (PSN), siete de Geroa Bai (plataforma comandad por el PNV y en la que también figura la formación de Uxue Barkos) y tres de Contigo-Zurekin (la nomenclatura de Unidas Podemos en esta región). Fundamental han resultado, además, las nueve abstenciones de EH Bildu. Sin ellas no habrían salido las cuentas de Chivite, como tampoco saldrían las de Pedro Sánchez en la pugna por presidir la nación.

Mayoría simple, a la segunda

En contra han votado tres partidos: Unión del Pueblo Navarro (UPN, la formación más votada y que obtuvo 15 de los 50 escaños del Parlamento foral en las pasadas elecciones autonómicas), el Partido Popular y Vox. Entre todos ellos sumaron 20 votos en contra, por lo que su bloque quedó anulado por la coalición que los socialistas han querido repetir en esta legislatura.

Chivite y compañía han ido apuntando en un folio el sentido de cada voto y cuando ha terminado la votación, la nueva presidenta se ha dirigido a saludar a su compañero Ramón Alzórriz, a Uxue Barkos y a Begoña Alfaro (Contigo-Zurekin). "La pluralidad es una oportunidad, no un problema", proclamó este lunes en un discurso de investidura en el que denunció la "amenaza de involución" de la derecha. En esa intervención ni nombró a Vox, en una clara declaración de principios de lo que va a ser su mandato, de la mano de los nacionalistas y los bilduetarras.

Así se ha resuelto un nudo generado hace dos meses y medio después de las elecciones forales. El 28 de mayo lograron sobrevivir Chivite y el PSN manteniendo sus 11 parlamentarios y a partir de ahí comenzaron unas negociaciones duras y complejas, en las que Arnaldo Otegi (EH Bildu) y Andoni Ortuzar (PNV) han tratado de reivindicarse como la primera fuerza política del País Vasco. La proximidad de los comicios vascos ha marcado unas conversaciones por las que Sánchez, desde Ferraz, ha estado tenso. De hecho, a principios de agosto casi se rompen las negociaciones.

Sánchez y Chivite necesitan a Otegi

El líder del PSOE no quería añadir Navarra al descalabro rotundo sufrido el 28 de mayo pero, a su vez, tampoco quiere ser recordado como el presidente que colocó a la izquierda 'abertzale' como la fuerza hegemónica en el País Vasco. El protagonismo que le ha dado en los últimos cuatro años a la formación de Otegi ha provocado un crecimiento notable de Bildu, por lo que Sánchez teme haber ido demasiado lejos. Pero, claro, por otro lado, les necesita para volver a la Moncloa.

Esa es la encrucijada que ha dilatado hasta este martes la resolución de la elección de la presidencia de Navarra. Ni él ni Chivite han querido escuchar las propuestas que desde UPN les ha lanzado Javier Esparza, para, como en otros territorios, evitar que los bilduetarras y los nacionalistas lleguen al poder. "Chivite ha estado atada a EH Bildu. En 2021 le ofrecí aprobar sus presupuestos con la condición de que se alejara de Bildu y dijo que no (...) Es como si hubiera un consejero de Bildu en el Gobierno de Chivite porque ninguna ley importante en Navarra en estos últimos cuatro años ha salido sin EH-Bildu", ha declarado Esparza este martes a 'RNE'.

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