La confirmación de Amor Rodríguez en Las Ventas resultó ser otra tarde del cambalache o, si prefieren, de la feliz convivencia entre la Plaza 1 y Fuente Ymbro. El año pasado llegaron a lidiarse unas 50 reses de esta ganadería y este año ya habremos superado una treintena entre toros y novillos. La afición venteña es capaz de reconocer a un fuenteymbreño con los ojos cerrados. Los seis gaditanos fueron de respetable edad, bien hechos, armados, pero mansos de solemnidad. La presidencia fue más tarda que los morlacos y acusaba la falta de criterio. Los picadores cargaban los palos con dureza, tapando la salida y desgastando a los astados. Las cuadrillas acertadas en la mayoría de las lidias, pendientes de quites, desgraciadamente, Raúl Mateos recibió una fuerte cornada en el gemelo. Una tarde sin manoletinas ni bernardinas: ¡Chapó!
Amor Rodríguez y Jurista (1º12/18) no llegaron a medirse: el toro fue cambiado con tres pares de banderillas puestas. El astado quedó mermado fisicamente por la vara de “Jabato”, Domingo García, y el volteretón que se pegó al despegarse del jinete. Navajillo (1°bis 9/17), un sobrero de Alcurrucen, se contagió del mismo mal. ¿No será la mansedumbre un virus de transmisión aérea? Así se podría explicar tal concentración de toros mansos en los corrales de Alcalá. Por otro lado, el sobrero iba a cumplir seis años en pocas semanas y ya estaría pensando más en su jubilación que en perseguir los trapos de colores. En fin, quitó bríos a la faena de Amor Rodríguez, pero no el esfuerzo y voluntad del diestro. Un aviso y descabello eficaz. Zalagarda (5º 3/19) salió con un galope alegre, rebrincando, pero con mucha mala leche. Violento en los primeros capotazos, se dejó llevar por las verónicas de Amor Rodríguez. La faena muy dura, trabajosa, a un bicho de mala cabeza y vil fondo. Un aviso y una estocada defectuosa con derrame.
Álvaro Lorenzo y Rebueno (2º 12/18) se acoplaron en el saludo capotero, Francisco de Manuel lució por chicuelinas. Álvaro Lorenzo trazó pases largos y completos componiendo tandas por ambos pitones, destacando los pases de pecho que peinaban el lomo hasta la penca. Una obra elegante y templada en extremo. El morlaco desarmaba, pero Lorenzo remató con un desplante y pases celeste imperio. Una estocada saliéndose de la suerte. Ovación y una petición no atendida. Vuelta al ruedo. La misma suerte le esperaba al Pijotero (4º 8/18): una estocada de ejecución cuestionable, pero de mejor colocación. Antes, hubo una faena meritoria por la voluntad del torero, pero monótona y pesada. Se nos olvida que el mérito es también abreviar, si es menester. Ovación.
Francisco de Manuel se las vio con Malicioso (3º 1/18). El ejemplar se destacaba por su guapeza, De Manuel tuvo que envolverlo en los vuelos del capote para que no saliera suelto. Le puso en suerte por chicuelinas de paso. La vara cayó trasera, el burel recargó y estuvo a punto de derribar al jinete. Éste se vengó del bruto y le dejó aturdido. Así las cosas, De Manuel tuvo frente a sí a un toro resabiado, castigado y reservón. Tras atestiguar el naufragio por ambos pitones, dejó el acero en el lugar que le correspondía. Heráldico (6º 11/18)… ¡Menuda fiera! Los palos se pusieron a la antigua una por una y de recurso. Francisco de Manuel se sobrepuso al peligro: el morlaco iba acechándole, metiendo los pitones por cualquier resquicio entre el diestro y la muleta. Gran destreza del diestro en sortear todas las tarascadas y muy valiente para imponerse y dominar a la alimaña. A base de este esfuerzo, llegaron unas tandas ovacionadas por el público. La estocada un poco caída, pero de buena ejecución. Oreja.