Opinión

Puchi gana, España pierde

LA BÁMBOLA

Diego Medrano | Jueves 17 de agosto de 2023

Puchi enciende los puros en Waterloo con billetes de cincuenta pavos, como hacían los empresarios de los toros y los del teatro, ambos tan dados a los cuernos. Jardiel Poncela saludaba con una cigala desde los mejores manteles y encendía los puros con un billete, sin perder aplomo, levantando carcajadas en cada bocanada. Puchi toma café, toma mucho café, y un tío que toma tanto café no puede ser un prófugo. La paz burguesa del café es muy de mirar a las musarañas y no correr delante de nadie. Tanto café, sin inmutarse, es poder.

Armengol gana la Mesa del Congreso, y Puchi, entre cucharada y cucharada, ya ha dicho que una cosa es la Mesa y otra la Investidura. Narbona se equivoca en diez a la hora de contar a los peperos, y todo por jugar con el móvil, que desbloquea con la contraseña “123456”, algo demasiado básico. Con una contraseña así no se puede entender a Velázquez. Lo palmario, lo evidente, lo simple, es siempre enemigo de lo profundo. Armengol, a lo que vamos, es farmacéutica y por eso su apellido suena como un medicamento. El padre escribía, pero daba más guita la farmacia. Puchi sonríe. Gracias a Armengol, por cucharadas, se acabó la tensión arterial Erc/Junts, enemigos íntimos y muy duraderos. Los mejores amantes a oscuras.

Frijol no se entera de nada, con esto de las lenguas cooficiales ha olvidado la mímica, y así Frijol sigue con lo de poner a Gamarra cuando la iniciativa inteligente para garantizar lo suyo sería colocar a uno del PNV. Frijol repite y repite que ganó, pero como bien dicen los sabios de la tribu, gana quien gobierna, sea cual sea la cuenta. Frijol está en caída libre, y un buen golpe lo ha dado Vox, que quiere morir matando, y pasar a la ruptura le da fuerza, le da ira, le da pegada, aunque igual necesita un poco de Armengol por las noches, y otra toma en ayunas, a ver si despierta, porque con treinta y pocos no monta ni un cumple.

Puchi bebe y fuma, lo que impide ser interrumpido, porque a ningún jefe se le piden explicaciones en esa tesitura. El descojono ha sido cuando, tras todo cristo viviente explicándonos lo de las lenguas cooficiales, Armengol se parte el culo al pronunciar en voz alto el nombre de un diputado: “Señora Esther Gil de Reboll… Rebolleño Lastortres”. Y eso que ella está acostumbrada a los jeroglíficos de los matasanos, con y sin receta. Puchi lo pasa de miedo. Él ya dio la clave días atrás: “Aquí se paga por adelantado”. Lo primero los números, luego las letras, hablamos en lo que queráis, vasco, gallego, catalán o suajili, pero la pasta por adelantado. Todo parece progresar adecuadamente y la Legislatura empieza brava.

Dicen que Junqueras está cabreado como una mona, porque él chupó trena, y Puchi se va librar de todo sin que le se enfríe el café ni se le apague el puro. Todo lo de las cooficiales es como el agua de colonia que se esparce y reparte tras una reunión muy cargada. El pago es la amnistía, sin más rollo, y todos saben y sabemos que el referéndum es imposible, porque la cámara no lo permite, y además lo de poner cajas de zapatos por las calles a modo de urnas ya fue otro ridículo. El pago es que Puchi vuelva y pueda saludar con una cigala desde la mejor mesa del sitio, faltaría más. El pago es borrón y cuenta nueva, volvemos con lo mismo en los medios pero en privado pasamos del tema, brother, tronco, que ya sabemos lo que hay.

Puchi fue el más listo, y todo por el café, cuyas lecciones son todas budistas: paciencia y barajar, exilio dorado y teléfono apagado. Los rufianescos del Erc en declive andan con los colmillos largos, esto no puede ser, esto no puede ser. Ya no cuentan para la baraja ni para el reparto. Además no toman Armengol, y prefieren enfermar al natural, porque la cruz verde de las mejores farmacias iluminadas no es republicana. Los rufianescos andan dándole al coco por los baretos de montaditos cercanos al congreso, todo un euro, y el barril de cerveza tostada, tres. No lo dicen pero buscan a alguien que tome café para dirigir lo suyo. No lo dicen pero las ganas de algunos de saltar del barco están aquí, porque el jefe es famoso y a ellos no les preguntan ni el nombre.

Bildu no sé qué cuenta de la república vasca, de los imperativos legales, de una movida a su rollo que nadie pilla. Errejón quiere combinar todas las lenguas cooficiales en una frase pero no caben por lo corto del asunto, era igual que lo de mear lejos con una escopeta pequeña. Pasa la vida. Los leones del congreso bostezan, tostados por el sol del ferragosto, donde nuestra democracia y monarquía parlamentaria camina trabajosamente por estos cuestos y abrojos. Padece ella del pecho o tos seca pero nada de Armengol, por si las moscas.

Gil Lázaro no perdió cuenta de cada papeleta, por eso de ser dardos, saetas personalizadas contra Frijol. Lo mejor contra el calor es un café negro hirviendo y un buen puro, lo saben todos los talibanes del planeta. Si lo enciendes con un billete de cincuenta euros el “memento mori” es mayor, el recuerdo de la muerte, de que todos vamos a morir y no tiene sentido acumular riqueza. “No hay riqueza inocente”, dijo Rafael Chirbes antes de palmar. Puchi, se mira en el espejo de cuerpo entero del salón, y se mete la mano en el bolsillo de la chaqueta como si fuera Napoleón. Ríe solo, sabiendo que ha ganado la guerra batalla a batalla, cucharada a cucharada, sin enfriarse ni resfriarse, con y sin Armengol, como el mejor campeón.