Opinión

Transparencia e integridad en el fútbol

TRIBUNA

Jesús Lizcano | Jueves 24 de agosto de 2023

La transparencia es un valor tan innegable como necesario en una sociedad moderna, siendo además un derecho fundamental de los ciudadanos, que reclaman recurrentemente a los dirigentes y mandatarios ese derecho a saber. Junto a la transparencia y muy directamente relacionado con ella está el valor de la integridad, cualidad ésta que igualmente se demanda en todos los sectores y ámbitos, tanto públicos como privados, de nuestra sociedad. El mundo del deporte, dada su trascendencia social, necesita en todo momento una buena dosis tanto de transparencia como de integridad, y dentro del mismo, especialmente el fútbol, el llamado deporte rey y referente fundamental de la cultura, la economía y la sociedad en España.

Haciendo primero un poco historia, hay que reconocer que la situación del fútbol en su conjunto ha ido mejorando en nuestro país a distintos niveles. Atrás quedan los tiempos en que los clubs de fútbol de primera y segunda división actuaron de una forma que se nos antoja ilegítima, aunque fuera legal, para obtener más de mil millones de euros mediante la especulación urbanística y la recalificación de sus terrenos. También hubo una época en que numerosos clubes de fútbol no cumplían la normativa laboral y fiscal, con una displicencia manifiesta de muchas autoridades y cargos políticos de aquella época. La propia Federación de fútbol no hace muchos años renunciaba a las subvenciones públicas que le correspondían para el apoyo del deporte infantil y femenino, para no tener que entrar así en los mandatos de transparencia y de apertura informativa que contemplaba la por entonces nueva Ley de Transparencia. Son todos ellos hechos no muy edificantes y que no se deben olvidar con el fin de evitar que vuelvan a ocurrir sucesos parecidos.

Volviendo ahora al presente, lo cierto es que el fútbol español ha alcanzado recientemente uno de los mayores éxitos de la historia, con el Campeonato del Mundo obtenido por nuestra selección femenina. Esto es lo más importante tanto en el fondo como en la forma; en todo caso, paralelamente a este gran éxito, han acaecido algunas acontecimientos o actuaciones que han empañado en alguna medida ese gran éxito, y que nos tienen que hacer reflexionar para mejorar algunas cosas en el fútbol y en sus dirigentes. En este sentido, la conducta individual del presidente de la Federación española de este deporte, que ha tenido una actuación tan indigna como indignante con una jugadora, aparte de algunos gestos realmente obscenos en un palco de autoridades, y que le descalifican totalmente a nivel personal e institucional, es un claro ejemplo de falta de integridad, y aunque es obvio y urgente que tendrá consecuencias legales y/o administrativas antes o después, se ha echado en falta la existencia de un mecanismo automático de control de integridad, que hiciera que esta persona hubiera cesado/dimitido fulminantemente ante una conducta como la citada. En todo caso lo más importante son las instituciones, por encima de las personas, y tenemos que pensar y desear que un hecho personal tan lamentable pueda servir para mejorar y automatizar algunos sistemas de integridad y cumplir de esta forma una asignatura pendiente como ésta.

Cabe recordar, por otra parte, que hace cinco años, cuando el autor de estas líneas era presidente de Transparencia Internacional en España, hicimos un Índice de Transparencia de las Federaciones Deportivas, evaluando el nivel de apertura informativa de las 65 Federaciones existentes. En este índice, la Federación Española de Fútbol, cuyo Presupuesto era equivalente al del importe conjunto de las 64 federaciones deportivas restantes, resultó especialmente singular y nada edificante en cuanto a transparencia, dado que obtuvo una puntuación de 27 sobre 100, y quedó en el puesto 56 entre las 65 federaciones evaluadas; y ello por razones tales como que en ese año no estaban publicados en su página web ni siquiera los Presupuestos de esta institución, y en cuanto a las retribuciones de la presidencia no se habían publicado en los cinco años anteriores, y eso en una institución que recibía ese año cerca de 20 millones de euros del erario público.

Posteriormente, y sin duda por la presión ciudadana y de la sociedad civil, el nivel de transparencia de esta federación ha ido aumentando, así como los mecanismos para mejorar y controlar la integridad en distintos aspectos, como el amaño de partidos, apuestas ilegales, etc. No obstante nos permitimos señalar algunas asignaturas pendientes de esta Federación en cuanto a transparencia: La retribución del presidente que aparece actualmente en la página web de la Federación es la de 2021, sin llegar a entender por qué no está publicada la retribución de 2022. Hay que bucear en el informe de auditoría realizado a esta Federación para poder conocer el importe real en dicho año que es de unos 676.000 euros anuales, aparte de otros 36.000 como retribución en especie para el alojamiento de este mandatario (en total más de 700.000 euros). Aparte de la necesidad de tener actualizada esta información en la propia web, ya que esto también es transparencia, entendemos que sería asimismo importante que se publicasen en la web las retribuciones que se pagan a la veintena de presidentes de las Federaciones territoriales, ya que ello también es un dato de interés social y por estar pagado en última instancia con el dinero de los ciudadanos. Viendo la web de cada una de las distintas federaciones, se llega a la conclusión de que los presidentes de éstas reciben unas retribuciones que frecuentemente superan los 100.000 euros anuales, e incluso llegan en varios casos a 150.000 euros. No es el objeto de las presentes líneas valorar si estas cifras pueden considerarse normales o bien excesivas, tanto la del presidente de la Federación como las de sus representantes territoriales, sino manifestar la necesidad de que los ciudadanos dispongan al menos de esa información en la web de la Federación española, de una forma clara, individualizada y con puntualidad, ya que la Federación es jurídicamente una institución de utilidad pública.

Las anteriores cuestiones constituyen por tanto déficits de transparencia que atañen a la Federación Española de Fútbol como institución, y que deberían resolverse de forma urgente, y ello aparte del caso personal del hasta ahora presidente de la misma o de quien presida en cada momento esta institución. Hemos de confiar, por tanto, que los responsables de esta transparencia e integridad tomen cartas en el asunto y resuelvan estos déficits institucionales lo antes posible, en beneficio del fútbol y de la imagen del deporte español en su conjunto.