Durante el mes de agosto y principios de septiembre, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas críticas más leídas de libros destacados. ¡Felices lecturas! Hildy. Barcelona, 2022. 367 páginas. 19 €.
Por Alfredo Crespo Alcázar
Sergio Fidalgo y Antonio Robles, dos referentes en la lucha contra el nacionalismo obligatorio, nos presentan una obra oportuna y necesaria en la que reivindican la figura de Felipe VI. No se trata de una defensa retórica de Su Majestad el Rey. Por el contrario, el objetivo es de mayor calado: poner en valor la función la Corona como garante de la unidad de la Nación frente a las cometidas rupturistas que sin pausa se suceden, monopolizadas todas ellas en la actualidad por el independentismo catalán.
El lector hallará numerosas reflexiones sobre el valiente discurso de Felipe VI pronunciado el 3 de octubre de 2017, en contestación al órdago lanzado por los procesistas: “No se lo esperaban por la ausencia de una respuesta clara semejante por parte de otras instituciones del Estado a los continuos ataques a la Constitución por parte de los que están llamados a observarla y hacerla cumplir. La política de apaciguamiento a lo largo de todos estos años no ha hecho más que enardecerlos e invitarlos a dar pasos cada vez más arriesgados” (p. 105).
El formato elegido por Robles y Fidalgo resulta de lo más atractivo y sugerente. Así, recopilan artículos y entrevistas a referentes en Cataluña de la defensa del binomio formado por Constitución de 1978 y convivencia, justo los ejes sobre los que Felipe VI vertebró el aludido discurso. Por tanto, a lo largo de casi 400 páginas intervienen profesores, activistas, empresarios, intelectuales, periodistas… lo que otorga a la obra dinamismo, pluralismo y coralidad. Todos ellos coinciden en que la intervención de Su Majestad el Rey el 3 de octubre de 2017 sacó del desamparo a muchos catalanes: “Silenciados por el separatismo, abandonados por los sucesivos gobiernos de España desde los albores mismos de nuestra democracia, los catalanes constitucionalistas experimentamos aquel 1 de octubre la sensación de haber tocado fondo (…) Y entonces, el día 3 de octubre, habló nuestro Rey para garantizar la defensa del Estado de Derecho” (págs. 237-238).
En efecto, hasta esa fecha existía un vaciamiento cada vez más acelerado del Estado en Cataluña, comunidad autónoma convertida en un cortijo al servicio de los intereses, generalmente económicos, del independentismo. El paradigma de este escenario descrito lo hallamos en los días inmediatamente anteriores y posteriores al referendo ilegal e inconstitucional del 1 de octubre de 2017. Justo ahí emergió con luz propia Felipe VI, ante la dejación de funciones mostrada por el gobierno de la Nación y por el principal partido de la oposición.
Con todo ello, la obra que tenemos entre manos combina capítulos más teóricos (los escritos por Félix Ovejero, Teresa Freixes, Carlos Dardé y José Varela Ortega, que estudian la fundamentación de la monarquía parlamentaria desde diferentes especialidades) con otros en los que prima la opinión bien argumentada. También hay espacio para las entrevistas, como la realizada a uno de los grandes referentes del combate frente al independentismo como es el dramaturgo Albert Boadella. Todos los que colaboran retratan a aquellos que, para contentar a su clientela, persiguen ofender a Felipe VI en nombre de un falso republicanismo. Al respecto, podemos distinguir dos grupos en ningún caso antagónicos. Por un lado, el independentismo que, como refleja José Domingo, “organiza frecuentemente actos de desborbonización y de rechazo a la Corona Española (…) Pretenden debilitar una institución fundamental de la Constitución y acabar con el sistema democrático español” (págs. 184-185). Por otro, la extrema izquierda con Ada Colau y Podemos a la cabeza.
El otro gran argumento de la obra lo encontramos en la precisa disección del procés, cuyo desarrollo está lejos de finalizar. Sin embargo, durante su discurrir ha generado una Cataluña fracturada socialmente y empobrecida desde una perspectiva económica. En efecto, cada vez más barceloneses emigran a Madrid, como indica Joaquín Güell, estableciendo acertados paralelismos con el País Vasco mientras rigió la dictadura de ETA.
En consecuencia, podemos afirmar que el panorama en Cataluña dista mucho de la normalidad democrática y constitucional. El actual gobierno encabezado por Pedro Sánchez carece de escrúpulos a la hora de indultar y pactar con quienes dieron el golpe de Estado en 2017, menosprecian a Felipe VI o con aquellos otros para los que la ruptura de España mantiene el primer lugar de su agenda, para lo cual recurrieron a la violencia terrorista hace no tanto tiempo. Como recuerda Juan Carlos Girauta, “la Ley es un incordio para el presidente narcisista de un gobierno antimonárquico” (p.332).