Bueno, sí. Sirven para que Pedro Sánchez prolongue su estancia en el palacio de la Moncloa sentado en la silla curul. Pero conviene dejar claro que las concesiones a los partidos independentistas no hacen otra cosa que acentuar en ellos el secesionismo. José Varela Ortega recuerda siempre la posición de su abuelo durante la II República. Las concesiones no apaciguaban el furor secesionista, sino que lo estimulaban. Pedro García Cuartango, en un artículo admirable que publica ABC, se refiere a la posición de Ortega. Y termina pidiendo a Pedro Sánchez que lea el texto orteguiano. Sería magnífico que el líder socialista se diera cuenta de que la situación en Cataluña no mejora cada día, sino que empeora porque la debilidad y las concesiones robustecen el independentismo con riesgo de explosión en cualquier momento.
La clarividencia de Ortega y Gasset, primera inteligencia del siglo XX español, quedó demostrada una vez más. A mi manera de ver, Pedro Sánchez lo sabe muy bien pero juega con habilidad sus cartas para permanecer en su poltrona monclovita. Le gustaría seguramente ser un social demócrata como Felipe González y gobernar con holgura desde esa posición. Pero si quiere mantener el poder necesita los escaños de la derecha secesionista (Junts) y los de la izquierda independentista (ERC). Y desde su punto de vista no le queda otro remedio que hacer concesiones, algunas de las cuales muy probablemente no tienen camino de vuelta.
La posición de los grandes nombres del PSOE está bien clara. Encabezados por Felipe González, se han manifestado en contra de la política de concesiones de Pedro Sánchez, si bien no saben cómo combatirla. El presidente vuelve de sus viajes por Europa proclamándose social demócrata, pero luego necesita para permanecer en el machito a la extrema izquierda, al viejo comunismo, a los secesionistas catalanes y a los proetarras vascos. Y con un desdeñable espíritu personalista les concede lo que pidan a cambio de los escaños que él necesita.
Tiene razón Pedro García Cuartango al recordar las premoniciones de Ortega y Gasset. Son exactas. Así lo ha demostrado la Historia. Pero pensar que Pedro Sánchez va a rectificar nos asoma, tal vez, a los halcones de la utopía.