Ha sido certero el golpe de efecto de Núñez Feijóo al ofrecer a Pedro Sánchez un documento con 6 grandes pactos de Estado y al pedir su apoyo a su investidura para una legislatura de 2 años. De este modo, los independentistas, que sólo representan un 6 por ciento de la soberanía popular, perderían su nefasta influencia en el próximo Ejecutivo. Ya sabía el líder del PP la respuesta, que como era de esperar, se resume en el habitual “no es no” del presidente en funciones a alcanzar cualquier tipo de acuerdo con el partido que ha ganado las elecciones.
Y era de esperar, cuando Isabel Rodríguez volvió a utilizar la sala de Prensa de Moncloa después de un Consejo de Ministros para arremeter contra Núñez Feijóo por su “paripé” al presentarse a la sesión de investidura. La ministra portavoz ya fue sancionada por la Junta Electoral Central por hacer propaganda desde la sede del Gobierno. Pero ahora sus ataques al líder del PP se han producido 24 horas antes de su encuentro con Pedro Sánchez, lo que indica la incomodidad del presidente en funciones al verse obligado a aceptar la reunión.
Por lamentable que sea, hay que asumir que del encuentro entre los líderes de los dos grandes partidos no ha salido el menor acuerdo, menos aún el apoyo del PSOE a un Gobierno del PP. Pedro Sánchez prefiere negociar con Puigdemont, Junqueras y Otegui. Prefiere saltarse la Constitución para aprobar la amnistía de los condenados por el 1-O mediante un proyecto de ley con carácter de urgencia. Pues es urgente hacerlo antes de que se presente a la sesión de investidura, si como parece, Núñez Feijóo fracasa en la suya. Y no hay más.
Como hemos informado en este periódico, Yolanda Díaz negocia en secreto con unos supuestos juristas para desbrozar el camino y regalar a Puigdemont la amnistía que exige. Y, llegado el caso, también busca la fórmula para convertir en “legal” el intento de golpe de Estado del 1.O y así complacer al prófugo y lograr ese apoyo imprescindible de Junts para que Sánchez pueda gobernar. Y a eso se dedica en cuerpo y alma Pedro Sánchez. Pues alberga la esperanza de mantener la poltrona de La Moncloa mediante todas las cesiones que sean necesarias a Junts, ERC y Bildu, los partidos que pueden apoyarle. Y ya sabemos en qué consisten esas cesiones, todas ellas inconstitucionales y perversas para el Estado de Derecho y la dignidad de España.
No. No era posible que en el encuentro entre Núñez Feijóo y Pedro Sánchez se produjera algún acercamiento político entre los dos grandes partidos. Salieron como entraron. Uno, criticando al otro por presentarse a una investidura fallida. El otro, denunciando la falta de escrúpulos del presidente en funciones por poner a España en manos de los que quieren destruirla. La Historia se repite. Sólo el rechazo de Puigdemont a dar su voto a Sánchez podría obligar a una repetición electoral, la mejor salida al embrollo actual. Pues no hay que descartar que el prófugo de Waterloo busque dar un golpe de efecto para demostrar su poder si, como parece, el Gobierno no puede garantizar ahora la celebración de un referéndum de autodeterminación. Aunque sabe que con el líder del PSOE en Moncloa podría lograrlo y convertirse, además, en el gran protagonista de la legislatura. Ésa es la única incógnita.