Opinión

Ballard Reloaded

TRIBUNA

Óscar Díaz | Martes 05 de septiembre de 2023

Confieso mi predilección por uno de los cuentos tempranos de J. G. Ballard, «La Ciudad de Concentración», donde veo en ejercicio buena parte de los motivos que acompañarán su obra: la verticalidad, la saturación global, la lógica del pánico, la neurosis colectiva, el temor al otro, el aburrimiento, el poder de la arquitectura o el dictum del no future. El advenimiento de estas ideas tuvo mucho que ver con un trágico acontecimiento que marcó su vida: el fallecimiento de su esposa en 1963, cuando el escritor superaba por poco la treintena. «Mary Ballard falleció en Alicante. España es la zona cero de un cataclismo que creó una nueva forma de entender la literatura y el mundo» (p. 14). Si queremos acceder a esos motivos, hay dos formas: una biográfica, otra ballardiana. En Ballard Reloaded, Beatriz García Guirado y Andreu Navarra (H&O, 2023) toman la segunda vía, y como en una disección escolar, van extrayendo uno a uno los órganos del cuerpo literario ballardiano para luego volverlo a montar (eso sí, de otra manera), como un Frankenstein, creando un collage de atrocidades, que invita, al igual que los escritos de aquel, a sostener, pese al pesimismo estructural, «cierto optimismo nihilista» (p. 168).

El abordaje es teórico-ficcional, lo que ya supone una sorpresa en nuestra lengua, no acostumbrada a esta suerte de textos (quizá el olvidadísimo La vuelta de los budas de Jesús Fueyo podría ser una de esas rara avis) que, sin embargo, sí poseen un firme anclaje en el ámbito anglosajón (destaca, por mucho, Ciclonopedia de Reza Negarestani, que tan bien marida con este Ballard Reloaded). Entre citas de Ballard, comentarios, retazos biográficos, disquisiciones entre B y el Otro B, apuntes eruditos, tecnología o cultura pop, el libro se mueve en una constelación de entradas y voces (racional y weird) que el lector ha de aunar en una sola, pensando desde el fragmento para completar el puzle. Ballard Reloaded recuerda al Walter Benjamin del Libro de los Pasajes, en el que su originalidad reposa en las citas y frases de otros, cuya extensión alcanza el 75 % de la totalidad del volumen, como ha remarcado Richard Sieburth. La virtud benjaminiana se halla en la elección, en saber qué debe transcribir, y en esto aciertan también estas cuatro manos autorales: los fragmentos al modo de hipertextos nos llevan de un lugar a otro, nos deslocalizan, no dan tregua. «These fragments I have shored against my ruins» (T. S. Eliot dixit).

De Juan de la Cosa, el cartógrafo español muerto en 1510, se decía que, a ojo, podía trazar mapas al detalle con solo navegar la costa; Ballard consiguió cartografiar el presente y, sobre todo, el futuro al sacar a la ficción del ámbito de lo imaginario y convertirla en real (o hiperreal, más real que lo real mismo). ¿Quieres entender nuestro mundo, sus mecanismos intrínsecos? Entonces tienes que leer a Jim G.: serás un testigo literario de la mutación de la sociedad moderna y el hiperespacio tecnológico, ahí donde las fronteras entre el espacio físico y el virtual saltan por los aires. En cuanto a Beatriz García Guirado y Andreu Navarra, recogen este guante, atrapados en los pliegues de un tiempo que se derrite y en los espacios que los aprisionan, y hacen de la obra de Ballard una provocación, una invitación a cuestionar la relación entre la tecnología, la sociedad y la subjetividad en un mundo que ya no se parece a lo que solía ser.