Editorial

Las contradicciones de Sánchez: está en las “antípodas” de Puigdemont pero es “optimista”

EDITORIAL

E.I. | Miércoles 06 de septiembre de 2023

No por ser conocido por todos, el anuncio de las exigencias de Puigdemont para investir a Pedro Sánchez ha convulsionado al Gobierno, que quizás aspiraba al desconocimiento de la opinión pública de que se verá obligado a aprobar una ley de amnistía antes de la sesión de investidura y comprometerse a que se celebre un referéndum de autodeterminación en Cataluña. De ahí, el desconcierto de la portavoz, Isabel Rodríguez, tras el Consejo de Ministros que primero declaró que las pretensiones del prófugo estaban en las antípodas de lo aceptable y, a renglón seguido, aclaró que el PSOE era “optimista” en lograr los 7 escaños de Junts.

Pedro Sánchez se encuentra entre la espada y la pared ante el ultimátum del golpista catalán. Como ya hemos comentado, el presidente en funciones ya prepara la ley de amnistía, pero ahora no se atreve ni a plantear la posibilidad de autorizar, por su inconstitucionalidad manifiesta, la celebración del referéndum. Probablemente, necesita tiempo para inventar alguna triquiñuela que contente a Puigdemont como una suerte de consulta sobre el Estatuto catalán. Pero el prófugo de la Justicia no parece estar dispuesto a ser engañado, como suele hacer el presidente en funciones. Y en este punto, parecen encallar las pretensiones del Gobierno ante la sesión de investidura. El líder socialista basa su “optimismo” en la posible preferencia del líder de Junts de tener en La Moncloa a un presidente rendido a sus caprichos para amarrar el poder. Pero, probablemente, ni él ha tomado todavía la decisión, pues también cree que una repetición electoral podría beneficiar a Junts, tras el protagonismo que ha conseguido al convertirse en la llave ante la sesión de investidura.

Y ese es el dilema actual. Y ésa es la única esperanza que queda para evitar un Gobierno Frankenstein al cuadrado. Pedro Sánchez va a luchar hasta el último minuto para seducir a Puigdemont y complacer todos sus caprichos. Pero quizás no pueda llegar tan lejos como exige el prófugo, que se encuentra en el paraíso belga viviendo por la cara en un lujoso palacete en Waterloo. Hay que esperar, que el Estado de Derecho sea capaz de frenar la deriva institucional y constitucional que se produciría si Sánchez cede en todo. El Tribunal Supremo ya lo ha advertido. Pero el tribunal Constitucional de Conde Pumpido no es de fiar. Si como parece, Núñez Feijóo fracasa en su sesión de investidura, Pedro Sánchez se presentaría ya en octubre. Es el tiempo que queda para que el Estado de Derecho sea capaz de blindarse ante la probable ofensiva de Pedro Sánchez, que lo último que quiere es una repetición electoral. Y ése es su talón de Aquiles.