La Tierra está sufriendo cambios climáticos que amenazan cada vez más con crecientes tormentas tropicales, inundaciones, sequías, incendios, aumento del nivel del mar y deterioro de la producción de alimentos. Mantener las temperaturas en niveles seguros exige reducir las emisiones de carbono a casi cero de aquí a mediados de siglo, pero iniciando ya sin demoras esta reducción.La transición hacia una economía con bajas emisiones requiere expandir las energías renovables, porque las emisiones de gases de efecto invernadero conducirán a un aumento del calentamiento global en el corto plazo..
Las reducciones rápidas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero conducirían a una desaceleración del calentamiento global. La transición globalmente impulsada hacia un futuro con energías limpias no será una tarea simple, pero no encararla provocará mayores costos afectando a toda la población. En America Latina ya estamos enfrentando las siguientes amenazas climaticas:
* En muchas regiones se acelera la tendencia al calentamiento atmosférico.
* El constante aumento del nivel del mar.
* Las sequías afectan cada vez más la producción de alimentos y energía.
* Los incendios forestales provocan un aumento local de CO2.
* Año a año vienen retrocediendo la Antártida y Groenlandia.
Los fenómenos meteorológicos extremos y los choques climáticos se están agravando a medida que se aceleran la tendencia al calentamiento a largo plazo y el aumento del nivel del mar, según se desprende de un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
En los últimos 30 años, las temperaturas han aumentado en América Latina a los niveles más altos de los que se tiene constancia. Así, por ejemplo, la sequía prolongada conllevó un descenso de la producción hidroeléctrica en amplias zonas de América del Sur, lo que provocó un fuerte aumento de la demanda de combustibles fósiles en una región con un gran potencial sin explotar de energías renovables.
El deshielo de los glaciares ha empeorado, amenazando los ecosistemas y la futura seguridad hídrica de millones de personas. En el verano de 2022 se produjo una pérdida casi total del manto de nieve en los glaciares de los Andes centrales, de modo que capas más sucias y oscuras de los glaciares absorbieron más radiación solar, lo cual a su vez aceleró el deshielo.
El nivel del mar siguió subiendo a un ritmo mayor en el Atlántico Sur y el Atlántico Norte subtropical con respecto a la media mundial. El aumento de nivel del mar amenaza a una gran parte de la población de América Latina y el Caribe que vive en zonas costeras, ya que contamina los acuíferos de agua dulce, erosiona las costas, inunda las zonas de baja altitud y aumenta el riesgo de inundaciones costeras.
La sequía prolongada perjudicó a importantes sectores económicos como la agricultura, la energía, el transporte y el abastecimiento de agua. La sequía en la cuenca del Paraná-Plata en el sureste de América del Sur, uno de los principales graneros del mundo, fue la peor desde 1944. El descenso de la producción hidroeléctrica debido al bajo caudal de los ríos obligó a sustituir las fuentes de energía hidroeléctrica por combustibles fósiles, lo que obstaculizó los esfuerzos de transición energética hacia emisiones netas cero.Las temperaturas excepcionalmente altas, la baja humedad del aire y la grave sequía dieron lugar a períodos de incendios forestales sin precedentes en muchos países sudamericanos. Algo similar está ahora ocurriendo en todos los continentes.
La Agencia Internacional de Energía alerta destacando que, si no se implementan ya distintas políticas energéticas, seguirán aumentando las emisiones contaminantes, señalando que la era de los combustibles fósiles ya debe ser parte del pasado de la humanidad. Debe iniciarse la era histórica de las “energías limpias”, es decir sin emisiones, entre las cuales encontramos la eólica, solar, hidro y nuclear, y también nuevas formas energéticas como el hidrógeno.
Naciones Unidas advierte que la temperatura global se elevará en los próximos años. Estamos frente a una creciente amenaza global hacia la Tierra que exige ser encarada mediante acciones implementadas simultáneamente por todos los países, en el marco de negociaciones internacionales. Esta amenaza ambiental global, requiere una solución global con compromisos de todas las naciones, es indispensable que esta solución sea promovida en la COP que tendrá lugar este año en Dubái, por las dos naciones que lideran las emisiones contaminantes (China y EE.UU).