AL AIRE LIBRE

GARCÍA-PAGE Y CATALUÑA

Luis María ANSON | Domingo 10 de septiembre de 2023
El presidente de Castilla-La Mancha es un socialista de toda la vida. Siendo...

Los dos artículos que reproducimos a continuación se han multiplicado en las redes sociales y han suscitado los más diversos comentarios. Ambos aparecidos en el diario La Razón. Su autor es el académico de la Real Academia Española, Luis María Anson, Premio Príncipe de Comunicación y Humanidades.

El presidente de Castilla-La Mancha es un socialista de toda la vida. Siendo adolescente se incorporó a las Juventudes Socialistas y a lo largo de casi cuarenta años ha demostrado ejemplar lealtad al PSOE. Es un político serio y consecuente, querido y valorado por los electores castellano manchegos. Hombre moderado y razonador, creyó siempre en el PSOE socialdemócrata, el que engrandeció Felipe González, considerado como el más destacado hombre de Estado del siglo XX, como Antonio Cánovas del Casilla lo fue del siglo XIX.

Emiliano García-Page no aceptará la menor sombra de duda sobre su lealtad al PSOE y por eso Alberto Núñez Feijóo se equivocaría gravemente si pretendiera negociar directamente con él el voto de los ocho diputados castellano manchegos del PSOE. El presidente del Partido Popular debe abdicar la soberbia, reconocer que gana las elecciones quien puede formar Gobierno y externalizar la negociación con el PNV o el PSOE. Ciertamente, García-Page se ha mostrado contrario, muy contrario, a los indultos sanchistas en favor del separatismo golpista catalán. Ha afirmado que no irá con los proetarras de Bildu ni a la vuelta de la esquina. Y ha rechazado un Gobierno manejado por el mando a distancia del prófugo Puigdemont, el expresidente golpista, que disfruta manteniendo de hinojos a Pedro Sánchez.

Comparten su posición anchos sectores del Partido Socialista Obrero Español. Y muchos de sus líderes también, como Alfonso Guerra, Juan Alberto Belloch, Joaquín Almunia, José Luis Corcuera, Carlos Solchaga, Jerónimo Saavedra, Matilde Fernández, Cristina Alberdi, Virgilio Zapatero, Pedro Solbes, Rosa Conde, Javier Moscoso, Narciso Serra, Enrique Barón, Carlos Westendorp, Joaquín Leguina y tantos otros encabezados por Felipe González. Y son ellos a quienes corresponde acordar con Emiliano García-Page una solución conveniente para España. Si el presidente castellano manchego se siente arropado dentro del PSOE, podría negociar con el secretario general del partido, Pedro Sánchez, una solución distinta a la alianza del PSOE con 24 partidos, entre ellos la extrema izquierda, los secesionistas golpistas catalanes y los proetarras de Bildu. En los partidos democráticos, y el PSOE lo es, caben divergencias internas de relieve que se resuelven en el seno del propio partido.

A continuación reproducimos el segundo artículo titulado Cataluña independiente, Sánchez a su casa.

Alberto Núñez Feijóo cuenta con 172 diputados. Pedro Sánchez aspira a alcanzar los 178. Si Cataluña y el País Vasco fueran independientes, Pedro Sánchez, conforme a los resultados del 23-J, perdería 56 escaños y se quedaría en 122. Núñez Feijóo perdería 10 diputados y se quedaría en 162.

Sin Cataluña y sin el País Vasco, Pedro Sánchez hubiera sufrido una derrota abrumadora y no le quedaría otro remedio que guarecerse en su casa. El independentismo conoce la extrema fragilidad de Sánchez y le vota porque aspira a reproducir maniobras secesionistas y sacarlas adelante. Está claro que Pedro Sánchez lo sabe pero, en su natural deseo de permanecer sentado en la silla curul de Moncloa, hace cuantas concesiones sean necesarias para mantener una situación en Cataluña y el País Vasco que, mientras ambas autonomías no se conviertan en naciones independientes, le proporcionan mayoría absoluta para su investidura como presidente del Gobierno de España.

A Pedro Sánchez se le atropella la boca hablando de solución progresista pero ni una vez le he oído decir que de los 178 escaños a los que aspira, 12 pertenecen a partidos liberal conservadores, partidos democristianos claramente de derechas, que apoyan al sanchismo como vía para satisfacer sus objetivos secesionistas. Los partidos separatistas vascos y catalanes, algunos de extrema izquierda como Bildu y Esquerra Republicana, otros nítidamente de derechas como el PNV y Junts, prestan sus diputados a Sánchez porque le consideran un político muy débil del que podrán sacar lo que no entregaría Alberto Núñez Feijóo.

Así de claras están las cosas si se analizan desde la objetividad. Aún más: es falso que España se mantenga en la izquierda. Conforme a las elecciones del 23-J, los partidos de derechas han obtenido 184 escaños, es decir, una cómoda mayoría absoluta. En muy diversas legislaturas, tanto el PNV como Convergencia (hoy Junts) votaron en el Congreso de los Diputados a favor del Partido Popular.

Alberto Núñez Feijóo, experto en política autonómica, carece todavía de la necesaria perspicacia para la política nacional y Pedro Sánchez y sus alfiles audiovisuales le han construido un relato que es una pura camelancia.