Editorial

El Gobierno llama “golpista” a Aznar, mientras negocia con un golpista de verdad

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 13 de septiembre de 2023

Desde la sala de Prensa de Moncloa, en la comparecencia de la portavoz del Gobierno para informar de los asuntos tratados en el Consejo de Ministros, Isabel Rodríguez ha acusado a José María Aznar de “golpista”. Un insulto tan zafio como falso. Como hemos denunciado desde El Imparcial, el Ejecutivo en pleno, en lugar de gobernar, aun estando en funciones, ahora sólo está centrado en el éxito de las negociaciones con los separatistas para que Pedro Sánchez sea investido. Y desde que se convocaron las elecciones autonómicas, luego con la campaña de las generales, y ahora durante las negociaciones para conformar un Frankenstein al cuadrado, el Gobierno sólo se ha dedicado a la propaganda durante las ruedas de Prensa del Consejo de Ministros, como ha denunciado reiteradamente la Junta Electoral.

Es difícil de entender que se propaguen, a menudo con éxito, los eslóganes y los insultos que salen de la máquina de propaganda de Moncloa. Y aún más difícil de entender que la portavoz acuse a José María Aznar de “golpista” por buscar la movilización de la sociedad civil para combatir la ley de amnistía que prepara Sánchez. El expresidente del Gobierno anima a que los ciudadanos se manifiesten amparados por la libertad de opinión, de expresión y por el derecho a salir a la calle a defender la Constitución ante el ataque que prepara Sánchez. Pero con su desfachatez habitual, Isabel Rodríguez acusa a Aznar de lo que no es. De lo que sí es el futuro socio del PSOE, el prófugo de Waterloo que intentó dar un golpe de Estado en toda regla. Del mayor golpista de la historia reciente de España.

Pero el líder socialista prefiere sentarse y negociar con él a hacerlo con el PP. Porque es el Gobierno el encargado de decidir quién es golpista. Y esa decisión se extiende como la pólvora por los medios de comunicación y las redes sociales. La maquinaria de propaganda de Moncloa está siempre en funcionamiento. Y, aunque difícil de creer, funciona. Los voceros del Gobierno manipulan y mienten sin pudor. Pero son muchos y una mentira repetida termina siendo verdad. Según ellos, Carles Puigdemont es un demócrata con quien se puede pasear la vicepresidenta del Gobierno por el Parlamento europeo con toda comodidad. Como si no estuviera con un prófugo de la Justicia española. Pero Aznar es un golpista por proponer la convocatoria de una manifestación en defensa de la Constitución. Y esa es la verdad oficial.