Cultura

Crónica taurina. Guadalajara: Puerta grande de Fernando Adrián

TOROS

EL IMPARCIAL | Sábado 16 de septiembre de 2023

Las obras del Archipreste de Hita, de José Camilo Cela y la miel alcarreña son razones de peso para visitar Guadalajara. Imperdonable sería si no lo hiciéramos ahora, cuando la capital está de fiesta. Y si hay fiesta, hay toros. Hoy tocaban los de Garcigrande que resultaron chicos, pescados de todas las camadas. Aún así, dos de Luis Algarra tuvieron que entrar en juego. Morante de la Puebla fue sustituido por Fernando Adrián, quien triunfó. Excepto esta faena, todas fueron marcadas por un aviso, la mayoría acabadas por manoletinas y estocadas mejorables. Los toros han ido al caballo por cumplir el reglamento, sin brío ni muchas ganas. Tampoco dejaron lucirse a los rehileteros, aunque contamos con la presencia de José Chacón y Fernando Sánchez.

Sebastián Castella se hartó de torear: alargó ambas faenas, siempre compuesto y de airosos andares. Su primero, Lavarropa (1° 3/19 Algarra), flojeaba, embestía informal, se llevó la muleta en los pitones al aceptar el cite por la espalda. Castella, finalmente, le agotó a base de sendas tandas por ambas manos, se puso entre pitones y se gustó en un desplante en el medio de la plaza al grito “¡Torero! ¡Torero!”. Dudó mucho en la hora suprema y puso una estocada traserita. La petición no fue atendida por la presidencia. Altivo (4° 11/18) bajaba bien la testuz para acompañar los lances limpios y templados. Al tener la pañosa en el hocico, andaba persiguiéndola sin rechistar y se quedaba en el sitio donde le dejaba el diestro. Castella cumplió silueteando aisladamente unos pases superiores. Una oreja.

Fernando Adrián citó a Lucido (2°12/18) de rodillas y, ya de pie, anduvo seguro ante un oponente noble. Dejándole resollar al ‘garcigrande’, Adrián lo llevó ceñido, esmerándose al natural, con lentitud, firmeza y gracia. Dos orejas. Retozón (5° 10/17 Algarra) fue el único animal ovacionado al pisar el coso: 585 kilos y seis años impresionaron al lado de 450 de media. El picador también recogió una sonora ovación por aguantar la refriega con el bicho. No le cuidaron los subalternos, tumbándolo a capotazos. Adrián siguió la tónica alargando los muletazos, el toro perdía las manos. Se enderezó la cosa, pero el torero no logró coronar la obra con el estoque.

Tomás Rufo recogió al embadanado Deriva (3° 2/19) con capotazos lentos, parsimoniosos. El bicho desbarajustó la lidia al no querer obedecer. Un chispa de competencia saltó cuando Rufo se hincó de hinojos para llevar al morlaco engarzado en las bambas de su muleta. El enemigo se dejó llevar al compás del pasodoble, pero descubrió sus malas intenciones cuando Rufo más se confió. Con buen criterio cogió la espada y remató con una estocada caída. Aguijón (6° 11/18) no sé si se animó tanto por la jota que acompañaba su lidia, pero embestía a cada capote que se le terciaba y perseguía a los banderilleros. La faena asentada, de pies firmes y mano dominadora. Muy larga: el toro se cansa, el diestro persiste. Entró a matar dos veces muy valiente: se quedó sin chaleco, dolido, pero se tiró de nuevo entre pitones, dejando una media muy delantera.