Cultura

Fernando Benzo: "Cuando uno está escribiendo una novela, nunca sabe si la llegará a terminar"

ENTREVISTA

José Manuel López Marañón | Sábado 16 de septiembre de 2023

Tras la reseña de Los Perseguidos, publicada el pasado 2 de setiembre en El Imparcial, entrevistamos en exclusiva a su autor, Fernando Benzo. Este madrileño licenciado en Derecho es Administrador Civil del Estado y con su última obra ha ganado el Premio Azorín de Novela 2023.

ENTREVISTA CON FERNANDO BENZO

Usted mismo reconoce en una nota que tanto personajes de Los Perseguidos (esa niña cantante, hija de un millonario que es secuestrada –que recuerda a Melodie Nakachian– o el argelino Al Nadir –trasunto de Al Kassar, el «príncipe de Marbella» detenido por la DEA–) como acontecimientos que tienen lugar en este libro (un helicóptero aterrizando en la calle Fuencarral de Madrid o los tiroteos entre traficantes iraníes en pleno centro de la capital) han sido tomados de la realidad.

¿Le resulta más difícil adaptar esos hechos a la mecánica de la ficción o, por el contrario, es más complicado crear partiendo desde la más pura imaginación?

Los Perseguidos es una novela y, como tal, es pura ficción. Otra cosa es que en la trama haya ido introduciendo hechos que ocurrieron en la realidad, sin que por ello se altere ese carácter de ficción. Si quería contar la historia de unos delincuentes durante varias décadas de su vida, me parecía que aumentaría la credibilidad y también el atractivo de la historia el que se viesen involucrados en situaciones que hubiesen ocurrido realmente. Creo que eso enriquece la ficción, del mismo modo que algunos personajes de los que aparecen en la historia puedan suponer guiños más o menos identificables a personajes reales. Es un elemento más de enganche para el lector: la duda de si lo que está leyendo ocurrió o no de verdad o tratar de identificar esos guiños. Pero todo ello, como digo, se mezcla con la ficción de manera inseparable.

La labor de hemeroteca a la hora de buscar noticias de época y su posterior criba para un buen discurrir de la narración, ¿lleva más tiempo que idear un argumento coherente y con diferentes tramas?

Son actividades complementarias. Los Perseguidos me exigió un trabajo muy intenso de documentación, precisamente para dotar a la trama del realismo que buscaba. Además, la novela tiene una estructura de una cierta complejidad, saltando entre pasado y presente y cambiando de voz narrativa. Todo ello supuso que, antes de empezar a escribir la novela, llevase ya más de un año trabajando en ella, tan sólo documentándome y construyendo el argumento. Lo importante es que ese tipo de dificultades las sufra el autor, pero que el lector no las perciba siquiera. Yo he querido escribir una novela con mucho ritmo, muy entretenida, y para ello era necesario que todo lo que se cuenta en ella estuviese bien trabado y diseñado, dejando al lector solamente que disfrute de la historia.

La amistad entre Peyo y Dardo vertebra Los Perseguidos. Dardo es el chaval que desde un barrio humilde llega a lo más alto: atracador, traficante, dueño de la venta de droga en el centro de la ciudad y transportista internacional de heroína y cocaína. Su amigo de la infancia Peyo, siempre pegado a él, más reflexivo, acaba siendo su antítesis. Además, al narrar en primera persona su relación con Dardo, se convierte en cronista de una exagerada vida de ambición llena de peligros. La sumisión de Peyo, su lealtad a Dardo podría haber generado un personaje irreal, pero usted se las arregla para dar veracidad a esa relación, y, al acabar la historia, hacer que esta despliegue sus alas gracias a su abierto final que emociona y casi exige una continuación.

¿Puede contar cómo ha hecho para hilar tan fino alrededor de una relación que, a simple vista, puede parecer otra más basada en la dialéctica poder / sumisión pero que termina por aceptarse como llena de matices y que tanto profundiza sobre la psicología masculina, no tan básica como muchas mujeres creen?

Desde que se publicó, he visto cómo a la novela se le iban poniendo etiquetas muy diferentes. Novela negra, thriller, novela de acción, crónica social... A mí todas me parecen aceptables. Pero, personalmente, siempre he visto esta novela, por encima de cualquier otra cosa, como una novela sobre la amistad. Esa relación entre Dardo y Peyo a lo largo de los años, desde que sólo son unos delincuentes de poca monta de barriada hasta liderar la criminalidad organizada internacional, es la columna vertebral de toda la historia. Y, por supuesto, en una amistad que dura casi cuarenta años, inevitablemente la relación pasa por diferentes etapas, del mismo modo que los personajes van también evolucionando. Me gusta contar historias donde la amistad juega un papel protagonista. Tendemos a dar más relevancia a las relaciones amorosas, pero la amistad es también un sentimiento que ofrece muchas posibilidades literarias.

Dos jóvenes de armas tomar en Los Perseguidos son Merche, hermana de Dardo y amor imposible de Peyo, y Virginia, la chica de familia bien, hija única de un constructor, que abandona una vida fácil y llena de ventajas para juntarse –y hasta casarse– con ese atracador procedente de un barrio que busca ascender de clase al margen de la ley. Merche y Virginia son mujeres absolutamente diferentes que ejemplifican, cada una a su manera, los mundos que usted contrapone: el de los parias sin futuro que se abren camino a tiro limpio y el de los poderosos que se mantienen arriba usando todos los medios a su alcance (violencia, mafias, corrupción, etcétera). A Merche y Virgina reserva usted destinos diferentes, pero ambas intentan, dentro de sus posibilidades, dar un giro radical a unas vidas tan predeterminadas como las suyas.

Debe estar orgulloso de haber creado a dos personajes tan vivos pero, ¿con cuál de ellas, Merche o Virginia, ha disfrutado más a la hora de relatar sus itinerarios vitales?

¿Cuál de ambas cree que aporta más al resultado final de su novela?

Son dos personajes que me engancharon por completo. Construir personajes femeninos potentes es, para mí, un reto tan esencial como apasionante como escritor. Yo he escrito una novela de acción y aventuras, sobre todo, de unos personajes masculinos. Pero nunca quise que la novela sufriese de un exceso de «masculinidad». Por eso, los personajes femeninos eran tan importantes para mí. Y, al final, algunos me han agarrado más que los masculinos. Merche y Virginia han sido dos personajes muy complejos de crear. Merche me ha hecho sufrir mucho, porque representa la fatalidad, es un personaje cuyo destino no puede cambiar siquiera su autor. Y Virginia suponía un reto en cuanto que necesitaba unir en él frivolidad y fortaleza a partes iguales y hacerla creíble por igual en ambos aspectos. Yo creo que los dos personajes son cruciales en la historia porque ambas van a condicionar de manera definitva las vidas de Dardo y Peyo.

En la investigación que la periodista Daniela Lorenzo inicia para aclarar la muerte de su pareja –el abogado Raúl Puente– intervienen de igual manera el coraje de ella y una serie de apoyos externos (el que le ofrece Peyo pero también un mendigo que pondrá en sus manos documentación esencial) cuya suma facilita que lo que acaba convirtiéndose en una enorme trama de corrupción quede desmantelado. Plantea usted un caso muy notable que deja al aire esas cloacas del Estado tan celosamente protegidas por cualquier gobierno de hoy en día...

Estamos en el terreno de la ficción novelesca, por supuesto, pero ¿cree que todavía una tenaz y arriesgada labor periodística puede causar semejantes estragos en la vida pública de un país?

Por supuesto. Yo quiero pensar que existen ahí fuera muchas «Daniela Lozano» dispuestas a arriesgarse por defender la verdad y la justicia. Daniela es el gran contrapunto a Dardo y Peyo. Ella representa el lado bueno, unos valores que no se van a detener ante nada. A mi me gusta dejar claro que no es una heroína, en el sentido de que no es alguien perfecto. Tiene sus ambiciones, comete sus errores... Pero, sin duda, se sitúa en el lado correcto de la historia. Eso es el Periodismo, cuando ejerce una labor de vigilancia de lo que ocurre en nuestra sociedad y, en especial, en las esferas del poder.

Para quienes nos hemos acercado por vez primera a su narrativa con Los Perseguidos nos gustaría saber algo sobre el resto de su obra, que abarca otras ocho novelas.

Centrándonos en sus últimos títulos Nunca fuimos héroes y Los viajeros de la Vía Láctea, ¿tienen algo que ver tanto a nivel temático como estilístico con esta última y premiada obra suya?

Supongo que estilísticamente existe una conexión, que es mi voz como narrador. Yo procuro que cada novela que escribo tenga algo novedoso. No me gusta ese dicho de que un escritor está escribiendo siempre la misma novela. Pero, inevitablemente, tiene que haber una unión entre todas ellas. En cuanto a temática, Nunca Fuimos Héroes tenía también el elemento de thriller, en este caso centrado en el tema del terrorismo. Los viajeros de la Vía Láctea era más una crónica generacional, narrada a partir de las relaciones sentimentales entre un grupo de personajes. Creo que quien se acerque a estas novelas después de leer Los Perseguidos se reencontrará conmigo como narrador pero, a la vez, descubrirá historias muy diferentes.

¿Considera a Los Perseguidos como su novela más completa hasta la fecha o tiene alguna otra para ese lugar?

Me siento muy orgulloso de esta novela, desde luego. Cada vez que acabo una novela suelo pensar que es la mejor que he escrito, porque al fin y al cabo uno va aprendiendo y depurando su estilo y, en ese sentido, siempre supone un paso adelante. Pero, al mismo tiempo, siempre quedo insatisfecho, siempre tengo la sensación de que no he alcanzado todo lo que pretendía al empezar a escribirla y me doy cuenta de lo mucho que me queda por aprender. No soy nada conformista ni complaciente conmigo mismo.

Dos preguntas recurrentes para terminar. ¿Puede adelantar para EL IMPARCIAL cuál es, después de un trabajo suponemos que agotador a la hora de terminar una obra de 700 páginas, su próximo proyecto literario?

Cuando uno está escribiendo una novela, nunca sabe si la llegará a terminar y, mucho menos, a publicar, así que siempre es prematuro anunciar nada. Sólo puedo dar dos datos: que estoy ya escribiendo una nueva novela y que, en algún momento, me gustaría regresar como escritor al universo de Los Perseguidos.

¿Nos daría el nombre de algún escritor especialmente apreciado por usted como lector y otro de alguno que influya en su labor de creador literario?

Hay tantos escritores que me gustan y que leo y releo constantemente que siempre me resulta difícil elegir. Esta vez voy a mencionar a Juan Marsé, a Eduardo Mendoza, a Vargas Llosa y, por supuesto, a García Márquez.