América

Comienza la Cumbre Iberoamericana marcada por la crisis económica y las divisiones entre países

San Salvador

Miércoles 29 de octubre de 2008
Aunque el tema de la Cumbre Iberoamericana de este año sea “Juventud y Desarrollo”, lo cierto es que la gravísima crisis que afecta al sistema financiero mundial va a centrar la mayor parte de los encuentros y reuniones que tendrán lugar desde hoy hasta el viernes en la capital de El Salvador. Además, la Cumbre tiene este año una especial importancia para el presidente Zapatero, ya que pretende conseguir que países como Brasil o México le apoyen en su objetivo de que España esté presente en la reunión que el G-20 mantendrá en Washington el 15 de noviembre.

En otras palabras, el Ejecutivo realizará una intensa labor diplomática a la que habrá que sumar las reuniones y pactos bilaterales que habitualmente se tratan en estos encuentros. Ya están confirmadas las entrevistas con los presidentes de Paraguay, El Salvador, Guatemala, Colombia, Bolivia y Chile.

Zapatero no es el único mandatario que mantendrá reuniones a puerta cerrada con otros presidentes. Inazio Lula da Silva y Felipe Calderón, presidentes de Brasil y México, respectivamente, los dos países a quienes el líder socialista apelará para que intervengan en su favor ante el G-20, también tenían previsto un encuentro a solas, que puede que se suspenda porque la presencia del brasileño es duda de última hora.

División y desencuentros
Por lo demás, el encuentro será testigo de la enorme división existente en el seno de la región iberoamericana, tras un convulso año marcado por la crisis interna en Bolivia, el conflicto a tres bandas entre Ecuador y Venezuela frente a Colombia por la muerte del terrorista de las FARC Raúl Reyes –las relaciones entre Colombia y Ecuador aún están rotas- y la crisis económica y alimentaria global.

Y es que, la cumbre es la mejor fotografía de las rivalidades entre los líderes iberoamericanos y su manera de entender el futuro de la región. El proyecto bolivariano que lidera el presidente de Venezuela, a quienes acompañan en su búsqueda del “socialismo del siglo XXI” países como Bolivia, Ecuador, Guatemala y, recientemente, Honduras, está en las antípodas del pro-americanismo de Álvaro Uribe en Colombia.

Por otra parte, se encuentra la izquierda moderada de Lula en Brasil o Bachelet en Chile, mandatarios que aspiran a liderar el desarrollo de Iberoamérica, evitando la tradicional dependencia de la región a Estados Unidos, pero sin caer en el populismo de Chávez.


También hay que tener en cuenta a Argentina, al borde de una nueva crisis económica, un año después de la llegada de Cristina Fernández Kirchner al poder. No hay que olvidar, además, que las relaciones entre España y Argentina no pasan por su mejor momento, a causa de la estatización de Aerolíneas.

Brasil y Ecuador, por su parte, tienen pendiente la expulsión de Ecuador de la constructora brasileña Norberto Odebrecht, mientras Argentina sigue en disputa con Uruguay por la instalación de la fábrica de celulosa Botnia, de origen finlandés, en la frontera.
Otros temas que se abordarán en la cumbre serán el bloqueo a Cuba, las relaciones con Estados Unidos, las migraciones o el narcotráfico.

Ausencia de Chávez
Según fuentes del Gobierno salvadoreño, 19 de los 22 mandatarios invitados, han confirmado su presencia en la cumbre. Entre las ausencias más sonadas está la de Hugo Chávez, que se ha encargado de caldear el ambiente previo a la reunión, anunciando su intención de no asistir a la misma “por motivos de seguridad”, aunque su homólogo salvadoreño, Tony Saca, haya garantizado “máxima seguridad”. En la retina de medio mundo está aún el recuerdo del encontronazo entre Chávez y el Rey Don Juan Carlos, cuando éste le instó a callar mientras Zapatero tenía la palabra durante una de las reuniones.

Quienes tampoco acudirán a San Salvador son el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez y el mandatario cubano, Raúl Castro.

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