Los Lunes de El Imparcial

Rosa Díez: Caudillo Sánchez

Ensayo

Martes 19 de septiembre de 2023

Durante los meses de agosto y septiembre, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas críticas más leídas de libros destacados. ¡Felices lecturas! La Esfera de los Libros. Madrid, 2023. 209 páginas. 18 €. Libro electrónico: 9, 99€.

Por Alfredo Crespo Alcázar



En Caudillo Sánchez. En el lugar de la historia que le corresponde, Rosa Díez analiza la trayectoria política del actual presidente del gobierno español. Sin pelos en la lengua, la que fuera fundadora y líder de UPyD, lleva a cabo una enmienda a la totalidad del modus operandi del aludido dirigente socialista.

La crítica que realiza no aborda sólo a Pedro Sánchez; por el contrario, también tiene en cuenta a la formación política que lidera, con alguna interrupción, desde 2014. En este sentido, Rosa Díez señala que el PSOE se ha convertido en un partido populista, similar a aquellos que han sumido en la pobreza a ciertos países latinoamericanos. Tal tendencia se inició en los años de Rodríguez Zapatero y su constante estigmatización del Partido Popular, aunque se ha intensificado con el actual inquilino de la Moncloa. Al respecto, la autora lamenta queexistían antecedentes que nos debieran haber alertado, pues la sociedad española ya había sufrido la quiebra que supuso la llegada de Zapatero al Gobierno, un presidente del PSOE que accedió por las urnas en una circunstancia extraordinaria y que en solo cuatro años tejió una coalición negativa y rompió todos los consensos de Estado que habían permitido a nuestro país incorporarse a Europa (p.133).

Rosa Díez sigue una narración cronológica lo que le permite ordenar de forma coherente la trayectoria de Pedro Sánchez. Así, nos describe una etapa más desconocida, esto es, aquella que abarca la primera década del siglo XXI cuando el protagonista mantenía contactos habituales con el grupo de “Pepiño Blanco”, colaboraba con la Fundación Ideas o ejercía cargos públicos en el ayuntamiento de Madrid. Tras este periodo se detiene en la fase que resulta más conocida para el lector y que tiene como punto de arranque 2014, fecha en la que se hizo con la Secretaría General del PSOE derrotando a Eduardo Madina.

A partir de ese instante, da comienzo el Sanchismo, una ideología naif en la que la falta de escrúpulos es la tónica predominante. Este modus operandi, como disecciona Díez, se ha traducido en decir una cosa y hacer justo la contraria, como certifican sus pactos con EH Bildu o ERC, formaciones ambas contrarias a la unidad de la nación española y a cuyos dirigentes (Otegui, Junqueras) Sánchez calificó de “progresistas”. En íntima relación con este argumento, tampoco mostró especial reparo a la hora de tejer una alianza con el populismo podemita, pese a que Pablo Iglesias había identificado al PSOE en sede parlamentaria con “el GAL y la cal viva”. En todo este proceder, ha contado con el beneplácito de unas bases socialistas cada vez más impregnadas de sectarismo que “odiaban más al Partido Popular que a los enemigos jurados y mortales de la democracia” (pág. 86).

Con todo ello, Rosa Díez subraya un elemento fundamental: cuando Sánchez ha concurrido como cabeza de lista del PSOE a unas elecciones generales, el aludido partido ha cosechado los peores resultados de su historia. Así, en 2015 obtuvo sólo 90 diputados pese a lo cual “se presentó ante el Comité Federal de su partido negándose a asumir la más mínima responsabilidad por el resultado […]. El silencio y la autocomplacencia de la militancia socialista ante tal situación de descalabro solo era posible en un PSOE en el que el odio a la derecha pesaba mucho más que su capacidad de crítica” (págs.73-75).

Su llegada al gobierno, vía moción de censura cimentada sobre argumentos más que discutibles, y su ejercicio del poder se han centrado en los patrones previos de conducta. Tampoco se han observado cambios en sus socios, los cuales han hallado barra libre para desacreditar a nuestro país ante la pasividad de Sánchez. En efecto, desde el independentismo catalán se ha calificado a la Constitución de 1978 como “antidemocrática” y a las instituciones públicas se las ha tildado de “franquistas”. Por su parte, EH Bildu ha sido protagonista a la hora de perpetrar la Ley de Memoria Democrática con la que se blanquea la tradición liberticida de ETA, al mismo tiempo que impide la investigación de más de 300 crímenes cometidos por la citada organización terrorista en nombre de la independencia de Euskadi.

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