Editorial

Sánchez ya tiene nombre para la amnistía: la "desjudicialización de la política"

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 21 de septiembre de 2023

Pedro Sánchez es tan previsible que nadie dudaba de que aplicaría la amnistía a los condenados por el intento de golpe del 1-O. Es una exigencia de Puigdemont que había que acatar para salir investido presidente. Y eso es sagrado para él. Se resistía a reconocerlo, pero al final ya ha encontrado nombre para cometer la fechoría inconstitucional. El término es el mismo que empleó para justificar los indultos: la desjudicialización de la política. Y también el motivo es el mismo: amarrar el poder.

La amnesia de Pedro Sánchez le impide recordar que, después de que Puigdemont, Junqueras y sus huestes secesionistas proclamaran en el Parlamento catalán la independencia de Cataluña, el líder socialista mostró su indignación por el ataque a la Constitución y apoyó con entusiasmo a Rajoy votando a favor de la aplicación del artículo 155. De modo, que según los términos actuales, el presidente en funciones “judicializó” la política. Pero eran otros tiempos. Ahora necesita pactar con el golpista prófugo para sobrevivir. Y, ahora, dice y hace lo contrario. Pero, para decirlo, por ser inconstitucional y perverso, no se refiere a la amnistía. Cambia el nombre y recrea un argumento que, no por ser falso, entusiasma a la progresía militante. Es lo que “El País” ha bautizado como un “alivio judicial”. Pero que, en realidad, se trata de un golpe de muerte a la independencia judicial. Porque los políticos, como el resto de españoles, si cometen un delito deben dar cuentas a la Justicia, sean o no “socios” del presidente del Gobierno.

Hay que reconocer que, aunque sea inmoral, Pedro Sánchez es capaz de convertir una derrota en las urnas en una victoria en el Congreso. No importa que el PNV y Junts sean más de derechas que Feijóo. El candidato socialista proclama que cuenta con una “mayoría progresista” de la soberanía popular y hace y deshace a su antojo, más fuera que dentro de la Constitución y aniquilando la transición, el hito histórico que había permitido a España vivir sus mejores años de libertad y democracia. La amnistía, en fin, no es tal. Se trata de “desjudicializar la política”, que suena mejor y es “más progresista”.