Opinión

La indolescencia

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Lunes 25 de septiembre de 2023

En un informe de la OCDE se dice que “España es el peor país de la Union Europea en jóvenes que no tienen ni el Bachillerato ni la FP: el 27% no estudia despues de los 16 años”. Pues es una pena porque la enseñanza es una fuente de riqueza que está a nuestro alcance por propia voluntad.

El bienestar futuro se juega ahí y vemos como países pobres de naturaleza, igual que nosotros, sacan, cuidándola, agua de las piedras. Y leo, en una entrevista, a Albert Boadella, una opinión muy triste: “La de ahora es la generación de los consentidos”.

Los que salían de nuestra guerra civil, pasaron tantas estrecheces, que educaron a sus hijos en la amorosa idea de “que él tenga lo que yo no pude tener” y las siguientes generaciones, han seguido la misma pauta. Este bienintencionado propósito, que se refería tanto a bienes materiales como a permisividad y libertades ha producido, desgraciadamente, muchos holgazanes, desobedientes, egoístas, perezosos, apegados a los bienes materiales, sin planes de futuro y poco aficionados a tomar su vida en sus manos.

Eternos adolescentes. Olvidaron, algunos, que los niños, los adolescentes, necesitan, para alcanzar la capacidad de autosuficiencia, contribuir al bienestar del grupo familiar, ganarse las cosas con su esfuerzo y con el cumplimiento de sus obligaciones y ver, siempre, despejado el horizonte de la propia independencia. Y que nadie me diga, como es corriente que, ahora, los tiempos son mas difíciles.

Acordaos de aquellos millones de españoles que tuvieron que desplazarse del campo a la ciudad a ganarse la vida en las maquinas cuando la única que habían visto era el arado romano. Acordaos de aquellos dos millones de españoles que, al no tener ocupación aquí, emigraron, con la maletita de cartón, al extranjero. Y las remesas de ayuda a sus familias constituyó, por años, la mayor entrada de divisas de España.

Recuerdo, en mi adolescencia, como los mozos que habían pasado la suya ayudando a su padre, cuando regresaban a casa, licenciados, de la “mili”, se fumaban un cigarro con él y a partir de aquella ceremonia se suponía que el mozo había tomado la responsabilidad de su vida en sus manos. Había orgullo en independizarse de los padres, Recordad, los que lo vivisteis, las cosas de las que eran capaces de privarse aquellas parejas, muchas de las cuales habían vivido en habitaciones con derecho a cocina, para pagar “la entrada” y las mensualidades de aquellos pisos comprados “sobre plano”.

Esa obligatoriedad de buscar la independencia se va, para muchos, diluyendo en el “ninismo”. Los tiempos son siempre dificiles y ahora, cuando la interrelacion entre las naciones es total, los gobiernos deben velar por la competitividad de la suya, que es la que crea los puestos de trabajo. Es cuando hay que redoblar el empeño en la formación del individuo sino el futuro será negro. En cambio, en vez estimular el esfuerzo para conseguir una mejor preparacion, dan facilidades para eludirlo concediendo títulos que luego no sirven para nada, salvo para que no les saquen los colores en los organismos internacionales.

Son incapaces de explotar este inagotable yacimiento de talento que tenemos en España. Y tenemos, además, a nuestros nostálgicos intelectuales que piden recargar los estudios, como estaban antes, con materias como la literatura, la filosofía o idiomas muertos, cuando, ahora, es un lujo que no nos podemos permitir. Esa preparacion ha de ser de ámbito privado como, en la realidad, ha sido siempre. Amigos. ¿Por qué no apostamos todo a la educación en busca de esos talentos que florecen cuando se les deja florecer. Y en España hasta cuando no se les deja.