Opinión

México: Xóchitl Gálvez, candidata plagiaria

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 28 de septiembre de 2023

Pues sí, Xóchitl Gálvez quiere ser presidente de México y a la suma de señalamientos certeros contrarios hacia ella, su trayectoria difusa y confusa, la mala gestión en los cargos que ha ocupado, sus evidenciados conflictos de intereses que la prefiguran y ahora, desde luego, ser blanco de ataques por ser y porque quiere seguir siendo servidora pública, no por otra razón, se agrega que una vez que se ha sabido que su tesis profesional –el documento con el cual aspiró a obtener el título universitario que le correspondía tras los estudios correspondientes– fue producto de un plagio, y que ella misma aceptó que sí y, en efecto, hasta el 20% del texto lo es, solo ha contribuido a un desprestigio personal más hondo, más puntual que nada y nos convence de no ser opción para presidente, como pretende. La suma total invita a negarle el voto.

Como académico, deploro su proceder. Como ciudadano, es una nueva invitación a no darle el voto. Ya de por sí ella era una invitación a negárselo, impuesta por el factótum Claudio X. González. Y como millones de ciudadanos, no veo la necesidad de encumbrar a alguien que en detalles tan simples, se equivoca. ¿Qué esperar de su desempeño al frente de un gobierno? dígase: mejor ni darle siquiera un voto.

El plagio cometido para elaborar su trabajo recepcional es, ante todo, exhibirla, de nuevo, como una persona deshonesta. Si, encima, ella reconoce que sí plagió el texto haciéndolo pasar por propio, no hay mucho más qué decir. Reconocerlo no la honra, como equivocada y amañadamente algunos despistados alcahuetes lo apuntan. Solo nos recuerda qué a confesión de parte, relevo de pruebas y Gálvez nada, bracea en el cinismo. Cuando ya era inocultable que Gálvez es plagiaria de su tesis profesional, con una chabacanería ribeteada de frivolidad, dijo qué si la UNAM le retira el título, hará otra para obtenerlo. Tanta estulticia es intragable. Con esa ligereza aborda la seriedad de un título profesional académico universitario la candidata a la presidencia de México. Eriza los cabellos tanta irresponsabilidad.

Cabe acotar, luego de una simulación de elección para que fuera finalmente reconocida como la candidata opositora a las presidenciales de 2024, Gálvez se ostenta como coordinadora del Frente que la postula, mas para fines prácticos, usted que me lee en el extranjero, sepa que ella es la virtual candidata opositora a las presidenciales del siguiente año.

Medios mexicanos opositores a López Obrador y su partido, Morena, trastabillaron con el asunto del plagio. Algunos ya no saben dónde meter la cabeza tras haber endiosado antes a Gálvez, queriendo presentarla como la diosa que México necesita y no es. Otros, tardaron en abordar el tema de la nota sobre que es plagiaria y lo reconoce. No han dejado de decir “presunto” plagio, cuando de presunto ya nada, monada, y la propia candidata opositora reconoció su deplorable conducta. Otros más, forjan una forzada y tramposa narrativa en torno al escándalo intentando, con más pena que gloria, victimizarla y ella misma no se ayuda, recurriendo a sus frases vulgares, soeces. Así, se justificó: “Mañana van a decir que no soy mujer, porque huevos tengo, y vaya que muchos”. Lo que no sabemos es qué país quiere. De eso, nada. No le da para decírnoslo.

No nos extraña sus dislates. La candidata ya ha dicho antes que igual en su gobierno, no habrá ni huevones ni rateros ni pendejos; y lo mismo lanza con su florido repertorio de evidente vulgaridad, picardías sin ton ni son. Sí, es desagradable. Carece del derecho a insultar. No tenemos por qué pasarle ni una. Y eso que lo tenga claro todo el mundo. De nuevo, sus alcahuetes quieren disfrazar tanta locuacidad y ordinariez de inapropiada expresión como autenticidad, reciedumbre y carácter. Se llenan con una tostada. ¿Autenticidad? por favor, no sean cínicos. La vulgaridad no es disfrazable.

Sus corifeos se apresuraron a buscar plagio en la tesis de su contrincante, Claudia Sheinbaum, fracasando en la intentona. Están, pues, aún más fúricos. Y les falta convencerse de que podrán asesorar a Gálvez, pero no domeñarán la impredecible locuacidad que la distingue y la lleva a meteduras de pata por su estrambótica incontinencia verbal. Lanzando palabrotas, tacos al por mayor. Muy penoso, vergonzante, pues denigra el cargo al que aspira y a sus seguidores. Diría mi abuelo: aún no tiñe, y ya mancha. Fatal. Y el deslenguado de Fox, por las mismas.

Solo cabe hacer dos apuntamientos con Xóchitl Gálvez: 1) ser majadera no le alcanzará para ganar unas elecciones. Y 2) ella misma es la consecuencia de una oposición derrotada en 2018, que se ha pasado 5 años solo insultando al presidente –y de paso, a quienes simpatizaran con él y lo más grave, a los que no los secunden y a su partido– en vez de construir alternativa, de renovarse en rostros e ideas. Pues bien, tener de candidata a Xóchitl Gálvez, que cada día nos recuerda y nos demuestra de forma palmaria que carece de agenda, que no tiene una propuesta para la gente y que no puede generarla, nos recuerda que quienes la impusieron cual titiriteros que la necesitan para golpetear a Morena, más apuestan a ganar el Congreso de la Unión y a buscar sus posiciones políticas; y no están interesados en propuestas para la gente, o sea, la agenda que sea mejor a lo existente que dicen odiar. En ese mar de mediocridad que navega la oposición mexicana, permite decirle: no eres mejor que Morena, no has demostrado serlo y difícilmente, muy difícilmente lo serás. Así de sencillo.

Y desafortunadamente, Gálvez solo ha articulado una sordina estrategia: insultar a López Obrador creyendo que con el discurso de odio generado, ganará. No con propuestas, sino con discurso de odio. Ummmmm… es tomar por idiota al electorado. La verdad es que no se le oye propuesta de país. Sus simpatizantes balbucean que la ley no lo permite de momento. No, se equivocan, la ley lo que prohíbe es actos de campaña y nada impide a la candidata opositora a Morena, bosquejarnos su modelo de país. Se le oye ocurrencias, disparates y una que otra gracejada, no un proyecto. Dicen los opositores a Morena ser mejores y, con todo esto demuestran que ni lo son y nos recuerdan lo que les fastidia mucho: carecen de candidata, en realidad. Tienen a un títere. En 10 meses ¿todo podría cambiar? sí y también cabe un “no”. Es lo bueno de la democracia, que es de todos, no solo de los panistas, nadie la tiene ganada y en esta ocasión, México reclama que muestre agenda y propuesta a quien aspire al cargo de presidente. Para vaciladas y tonterías ya tuvimos al priista Peña y al panista Fox.

Existe la alta posibilidad, y bienvenida sea, de que una mujer alcance en 2024 la presidencia de México. Sea Xóchitl Gálvez o Claudia Scheinbaum. Salvado ese punto, se trata de dos modelos de país. Gálvez al día de hoy, implica el de una oposición que ni se renovó ni a sus vetustas estrategias, ya no digamos que va sin renovar sus rostros. El otro modelo ofrece continuidad apelando a estabilidad, que yo prefiero, pues como siga la oposición dando tumbos como lo hace con Gálvez sin ofrecer nada que mejor a lo que ofrece Claudia Scheinbaum, sino las vergonzantes gracejadas de Gálvez, tengo claro que no las necesito. Xóchitl Gálvez es una pésima candidata, es humo y supone el regreso del putrefacto PRI.

Por mi parte, como académico, no pienso darle mi voto a una plagiaria confesa como Gálvez. No me hace falta, además.