Determinadas expresiones en algunos momentos se incorporan al lenguaje y a la conversación normal de la gente.
Recuerdo cuando Juan Antonio Samaranch, con el que tuve la suerte de trabajar muchos años, improvisó, en uno de sus muchos discursos, dos palabras que repitió en varias ocasiones y que, al día siguiente, las vi reflejadas ya en algunos periódicos.
El “CONTAMOS CONTIGO” se incorporaba a cualquier conversación y todavía se sigue utilizando.
También con su ampliación que es “cuenta conmigo” o “cuento contigo”.
En el fondo muchas frases que todavía repetimos tienen su origen en refranes o simplemente en que alguien las dijo y fueron repetidas y se quedaron para siempre.
Por ejemplo, “con pan y vino se hace el camino” o “uvas y queso saben a beso” o “te las dan con queso” o refranes de uso habitual como “no por mucho madrugar amanece más temprano” o “al que madruga Dios le ayuda”.
Pero yo me refiero a frases que se han incorporado al lenguaje y que proceden de discursos o de intervenciones políticas.
Voy a referirme a algunas de ellas.
La primera y para mí, la más sorprendente fue la que de alguna manera escribió Fernando Onega para el Presidente Adolfo Suárez y que repitió muchas veces en su Discurso pidiendo el voto, antes de las Elecciones de Junio del año 77.
La frase era “PUEDO PROMETER Y PROMETO”.
A partir de ese momento, la gente cuando quería reafirmar algo o garantizar que se iba a cumplir, utilizaba el tema de Puedo Prometer y Prometo o también, “Puedo hacerlo y lo haré o Puedo pensarlo y lo pensaré”.
Pero realmente lo que se ha incorporado al lenguaje, en muchas ocasiones, es el que se hizo famoso “Puedo prometer y prometo”.
Y, efectivamente, Adolfo Suarez lo cumplió y pudo prometer y prometió que traería la Democracia a España y un año y medio después en Diciembre del 78, España aprobó por amplísima mayoría, incluyendo nuestras Comunidades Históricas como Cataluña, País Vasco y Galicia, la Constitución en el referéndum del 6 de Diciembre.
La famosa frase del Presidente Obama, YES, I CAN, se extiende y llega a España con el slogan de Podemos.
Aunque la palabra es de uso frecuente, en muchas ocasiones, se utiliza precisamente con el significado que impulsó el Presidente Obama y que en España recogió el Partido Político que ahora se llama Unidas Podemos.
Otras tres palabras que se han incorporado y que ahora se están utilizando, en muchas ocasiones, son las de Pedro Sánchez, NO ES NO.
Aunque no lo parezca, esas palabras tuvieron un largo recorrido y llegaron hasta la Investidura a través del voto de censura por las que El Congreso eligió a Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno.
Yo quiero terminar hoy con la última, la que pronunció en más de diez ocasiones a lo largo de su brevísima intervención, Isabel Díaz Ayuso en el meeting que había convocado el Partido Popular para protestar contra una posible Amnistía a los condenados por el Procés.
Es curioso como a partir de la segunda o tercera vez, las cerca de 75.000 personas que había, casi se adelantaban y decían con ella DE NINGUNA MANERA.
Ese mismo día, primero en Madrid, en un almuerzo y luego en Sevilla en una cena, muchas personas lo sacaron a relucir con relación a cualquier tema “Quiere usted un cóctel” y la contestación era “De ninguna manera”.
Esas palabras justo a la inversa me recordaron mucho a las de Adolfo Suarez. Adolfo lo planteo en términos positivos, quizá porque era la ocasión para que los españoles tuvieran fe, ilusión y esperanza en un futuro mejor.
Isabel, la Presidenta, las ha pronunciado ahora en negativo ante el temor y la preocupación más o menos fundada que existe entre los españoles de un futuro por lo menos incierto.
Y también la semejanza está en la forma de pronunciarlo, sin acritud, dos caras, la de Adolfo y la de Isabel, extraordinariamente expresivas y que, en ambos casos, reflejaban la fe, confianza y la ilusión en que el futuro puede y debe ser mejor.
En ningún caso, debe ser peor, DE NINGUNA MANERA.