Hace 15 días, Facundo Campazzo fue una pesadilla para el Barça. El base argentino, junto a un intratable Vicent Poirier, han liderado este domingo el quinto triunfo seguido del Real Madrid de la temporada y el segundo consecutivo ante el vigente campeón en la jornada 3 de la Liga Endesa por 86-79.
Siendo muy superior en sendas pinturas, el equipo de Chus Mateo no dio opción a un conjunto azulgrana irregular, en fase de construcción y que, salvo Laprovittola, Brizuela y Jokubaitis, el resto de sus jugadores no estuvo a su nivel al ser superados por el actual campeón de Europa.
El Wizink Center tenía ganas de Clásico. En el segundo de la temporada, y con la sensible baja de Tavares, el Real Madrid castigó las primeras péridas de un Barça espeso en ataque y superado en la pintura. Los locales firmaron un parcial de 9-0 liderado por Diagne y Campazzo con un triple de bella factura sobre la bocina (11-2 a falta de 7:00).
El bloque de Grimau evidenciaba problemas a la hora de atacar. Sus ataques estáticos eran contrarrestados por su rival y Satoransky y Parker se movían sin éxito al no lograr imponerse en la pintura local. Con su habitual defensa zonal, el Madrid mantenía el control del envite y no estaba notando en los primeros compases la ausencia de Tavares al completar N'Diaye buenos minutos, atento en los rebotes ofensivos.
El conjunto madrileño estaba siendo muy sólido en defensa, cortocircuitando el ataque interior de su adversario. Desde el exterior tampoco estaba acertado y solamente Parker sumaba puntos frente a un Madrid bien situado en ambas zonas. Campazzo comandó la ofensiva local y, como en las semifinales de la Supercopa, hacía daño con sus penetraciones.
Grimau buscó soluciones en ataque ante el atasco de su equipo. Metió a Willy Hernangómez, pitado de forma considerable, y a Abrines para empezar a aportar desde el perímetro. Su compañero Brizuela, que también entró desde el banquillo, anotó el primer triple visitante y fue el líder de la reacción culé al situarse a uno de la igualada (14-13 a falta de 33.5 segundos).
El feudo madridista reclamó la decisión del colegiado que pitó falta a un tapón de Poirier a Hernangómez. Falló los dos tiros libres y el combinado blanco finalizó su gran defensa del primer cuarto no dando opción al último ataque azulgrana al que se le agotó el tiempo.
Los de Chus Mateo comenzaron imparables en el poste bajo. Un mate de Poirier y una canasta de N'Diaye retrataron a la defensa blaugrana. Tras varios intentos, Hernangómez se estrenó con una canasta desde el poste alto. En la batalla interior, el Real Madrid continuaba siendo superior con un notable Poirier en los primeros minutos del segundo parcial.
El equipo local bajó su acierto y el Barça se vio beneficiado al ponerse por primera vez por delante en el choque. Una ventaja que le duró escasos segundos al conectar por segunda vez Rodríguez con Poirier en un mate de autoridad. Su supremacía la prolongó sumando ocho puntos en los primeros cinco minutos de cuarto (25-23 a fala de 5:33). Con más protagonismo del juego interior, Grimau introdujo a Nnaji para frenar a Poirier.
Brizuela y Campazzo fueron los detonantes de la lucha exterior y el duelo se volcó a los perímetros. El actual campeón de la Liga Endesa presentó mejores registros. A esa pugna se unió Joel Parra desde el banquillo que ingresó en un tramo de mayor ritmo de juego.
El partido alternaba ritmos de juego. El Barça optaba por ataques posicionales y el Madrid buscaba transiciones rápidas. Nnaji, que recibió insultos racistas en el encuentro de junio que decidió el título para los culés, fue clave en el ataque visitante y dejó su lugar a Vesely en la recta final del segundo cuarto. Con el conjunto catalán en bonus, Musa amplió la renta desde la línea de tiros libres (37-33 a falta de 45.6 segundos).
Tras el último tiempo muerto de la primera parte, la defensa local fue firme y el marcador no se movió en un choque con alternativas. A pesar de tener mejores porcentajes desde la línea de dos y de tres, el vigente campeón liguero no mandaba en el electrónico.
El Barça fío su ofensiva con las internadas de Parker. Al jugador estadounidense le costaba penetrar a la zona local debido a la buena defensa del conjunto de Chus Mateo que volvió a sumar desde la línea exterior con un triple de Yabusele. Esta acción fue continuada con una falta técnica a Campazzo tras cortar un contragolpe visitante en un duelo sin ningún equipo dominando (42-36 a falta de 7:20).
Con un Campazzo como jefe del juego local, el base argentino encontró de nuevo a Poirier que fue letal en el poste bajo y provocó el tiempo muerto de Grimau. Tras este parón del partido, el Madrid ampliaba su ventaja merced a su superioridad en sendas zonas. El Barcelona registró solo tres puntos en los primeros cinco minutos del tercer cuarto (48-36 a falta de 5:17).
El Barça no era capaz de frenar a la dupla Campazzo-Poirier, un quebradero de cabeza en la pintura blaugrana. A su dificultad defensiva se añadía su poca aportación en ataque, el cual desatascó Laprovittola desde la línea de tiros libres. Parra y Vesely también aportaron puntos para reducir diferencias.
Sin brillo en su juego asociativo y más por individualidades, especialmente la de Laprovitola, al Barcelona no le bastaba para apretar el marcador. Su adversario no daba tregua en la pintura y N'Diaye también era superior firmando un mate de autoridad.
El choque subió de decibelios en el último minuto del tercer parcial. Los dos tapones de Da Silva y Hernangómez incendiaron al WiZink que vieron cómo su equipo se marchaba al último cuarto con nueve puntos de renta. El pívot español fue protagonista al ser pitado en sus cuatro tiros libres que saldó con dos acertados.
Con nueve puntos de diferencia, el Barça encaró con un ritmo alto el último cuarto. Bajo la dirección y el empuje de Laprovittola, los azulgrana se situaron a seis puntos al conseguirlos en el poste bajo. Como réplica, Llull firmó los cinco primeros puntos del Madrid que pidió el tiempo muerto para desactivar la reacción culé.
Chus Mateo volvió a sacar a Poirier que sustituyó a N'Diaye. El pívot francés, junto a Llull, comandaban el ataque local sin dar opción a una remontada blaugrana. Grimau introdujo a Brizuela en busca de puntos desde el perímetro al tener serias dificultades para penetrar en la zona madridista. Si Poirier fue un dolor de cabeza para el Barça, más lo era Campazzo, muy superior con sus bandejas en el poste bajo que causó un tiempo muerto visitante (70-58 a falta de 5:48).
El conjunto azulgrana fue más vertical. Brizuela mantenía con vida al vigente campeón que seguía lejos de la igualada debido a un Campazzo que no bajaba su ritmo. Sin recortar distancias, Satoransky fue el reflejo de la impotencia visitante al irse expulsado de un discreto partido (78-66 a falta de 3:30).
Poirier se confirmaba como el máximo anotador local en uno de sus mejores partidos en su etapa madridista. Con un Barça desactivado y que bajó los brazos, excepto Jokubaitis, la escuadra madrileña no vio peligrar su triunfo que ratificó su superioridad en los 'Clásicos' y compartir el liderato de la Liga Endesa con el Basquet Girona y el UCAM Murcia con tres victorias en las tres primeras jornadas ligueras.
79. Barça (13+20+17+29): Laprovittola (10), Satoransky (2), Parker (7), Kalinic (10), Vesely (2) -cinco inicial-, Brizuela (14), Willy Hernangómez (4), Abrines (3), Da Silva (-), Jokubaitis (12), Nnaji (8), Da Silva (2) y Parra (5).
Árbitros: Martín Caballero, Juan de Dios Oyón y Joaquín García. Eliminaron por cinco faltas personales a Satoransky (min.37).
Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de la Liga Endesa disputado en el WiZink Center de Madrid ante 11.235 espectadores.