Esta primavera, la National Gallery mostrará el último cuadro pintado por Caravaggio, El martirio de Santa Úrsula (1610), procedente de la Galería de Italia en Nápoles.
Se trata de un lienzo que no ha sido visto en Reino Unido en los últimos 20 años y que será mostrado junto otro de sus trabajos tardíos que forma parte de los fondos de la pinacoteca, Salomé recibe la cabeza de San Juan Bautista (1609-1610).
El martirio de Santa Úrsula fue atribuido a Caravaggio en 1980 tras el hallazgo de una carta que describía el encargo. "Representa una oportunidad para poder contemplar el trabajo del periodo final de su obra", explica la National Gallery en un comunicado, que añade que la carta también será mostrada.
La obra, que incluye un autorretrato del pintor mirando por encima del hombro de la santa, fue pintada durante los últimos meses de la vida del artista. "Enviado desde Nápoles el 27 de mayo, el cuadro terminado llegó a Génova el 18 de junio de 1610".
El artista "se aparta de la iconografía tradicional de Santa Úrsula, donde generalmente se la retrata únicamente con los símbolos del martirio y en compañía de una o más de sus compañeras vírgenes". En cambio, elige representar el momento mismo en el que la santa, tras haberse negado a casarse, recibe el impacto de una flecha.
"La composición muy recortada le da a la escena un énfasis dramático. Toda la escena está imbuida de un complejo juego de luces y sombras o claroscuros, característico de las pinturas de Caravaggio. El espectador se enfrenta a una intrincada representación de manos: las manos culpables que acaban de disparar la flecha, las manos de Úrsula enmarcando la herida fatal en su pecho y la mano del espectador, empujada entre los dos protagonistas momentos demasiado tarde".