Muchos ciudadanos se vienen preguntando desde hace bastante tiempo para qué sirve la política, e incluso para qué sirven los políticos, si no son capaces de responder a las necesidades y la voluntad de la ciudadanía, que les ha elegido y de la que son representantes. Se echa en falta que al menos en algunas ocasiones los políticos desarrollen una política de Estado, o Política con mayúsculas, y actúen de acuerdo con la voluntad mayoritaria de la sociedad. Es por ello que existe actualmente una enorme desafección ciudadana por la clase política, que ha perdido una buena parte de su credibilidad social. Los políticos están moral y legalmente obligados a buscar unos Espacios comunes de consenso, acordes con lo que desean los ciudadanos, y estableciendo puentes permanentes de diálogo conseguir acuerdos basados en las demandas mayoritarias de la sociedad.
Los momentos actuales brindan una excelente ocasión para que los partidos políticos, especialmente los dos partidos mayoritarios, llegasen a algunos acuerdos tan urgentes como necesarios y relacionados con el actual proceso de investidura para el nombramiento de un presidente del gobierno.
Comenzando por el final o por la conclusión de nuestra argumentación, se puede afirmar que: Si en algún momento llegase a haber en este país una Amnistía y/o la celebración de un Referéndum de autodeterminación, ello sería porque así lo han querido y decidido los dos partidos mayoritarios en este país: el PP y el PSOE. Veamos la base de esta afirmación, aparentemente rotunda (y siempre en clave constructiva): Si ambos partidos entablaran un diálogo en estos momentos, podrían fácilmente acordar la imposibilidad de esa Amnistía y ese Referéndum. El acuerdo se basaría en todo caso en la presunción de que la mayoría de los ciudadanos españoles están en contra de esa amnistía y ese referéndum; entendemos que ello es así, y que hay un verdadero clamor social contra esas dos posibles actuaciones, por lo que los dos citados partidos -y muchos otros- contarían con una indiscutible legitimidad para llegar a este acuerdo que propugnamos.
El procedimiento pasaría, en primer lugar, por el Partido Popular, quien para evitar esa posibilidad de Amnistía y ese Referéndum, acordase apoyar implícitamente al PSOE en la segunda votación del eventual proceso de investidura mediante la abstención de sus diputados (todos o una parte) en dicha votación, y permitiese así que el Partido socialista obtuviese la mayoría simple necesaria en dicha votación. Recordemos que en la primera votación de la investidura haría falta conseguir una mayoría absoluta de la cámara, esto es, 176 votos. Pero en la segunda votación sería solo necesario que hubiese más Síes que Noes, por lo que la abstención del PP facilitaría automáticamente la investidura del candidato del Partido socialista sin necesidad alguna de los votos de los partidos minoritarios, especialmente los independentistas, que no tendrían capacidad en ese caso para imponer sus exigencias.
Por otra parte, el Partido Socialista, debería comprometerse con el Partido Popular a renunciar clara y nítidamente a la posibilidad de permitir o apoyar la Amnistía y el Referéndum de autodeterminación. La mencionada abstención en segunda vuelta del Partido Popular se podría calificar como una Abstención de Estado, es decir, una decisión política que tiene en cuenta sobre todo la opinión y los deseos de una inmensa mayoría de la población. Dicho apoyo implícito, podría ser solo para la investidura, sin que ello conllevase por tanto la necesidad de que se extendiera al resto de las iniciativas legislativas y parlamentarias que pudiese haber posteriormente a lo largo de la legislatura.
En todo caso, desde la Sociedad civil venimos postulando la necesaria búsqueda de unos Espacios comunes de consenso, proponiendo una serie de medidas fundamentales para que tomasen nota los partidos políticos, especialmente los dos mayoritarios, y pudiesen acordar otras muchas cuestiones fundamentales para la población, y de paso consensuar unas líneas rojas para evitar en el futuro iniciativas radicales y exclusivistas como son las dos mencionadas más arriba. Estas líneas rojas podrían acordarse también para evitar otras iniciativas radicales que no contasen con el apoyo social mayoritario.
Creemos, en definitiva, que ha llegado el momento (y ésta es la mejor ocasión) de que los grandes partidos hagan Política con mayúscula, y tengan en cuenta con este tipo de acuerdos (aunque sean puntuales) la voluntad mayoritaria de los ciudadanos de este país. Ojalá lo consigan.