Editorial

La cínica propaganda de los comunistas contra Israel

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Domingo 15 de octubre de 2023

Israel tiene derecho a existir. Palestina, también. No se puede confundir al pueblo palestino con los terroristas de Hamás, como hacen los radicales de izquierdas. Su sempiterno odio a los judíos distorsiona la realidad. Y la realidad es que unos asesinos organizados y entrenados por Irán han entrado a sangre y fuego en Israel, han degollado a bebés, han asesinado a familias enteras, han secuestrado y matado a civiles y han destrozado edificios. Por su fanatismo comunista, Yolanda Díaz, Ione Belarra y demás radicales se han alineado con Palestina sin condenar la muerte y destrucción provocada por los milicianos yihadistas. Una postura infame.

La progresía mundial ha lanzado una perversa y cínica campaña para condenar la contraofensiva israelí que ya prepara una invasión terrestre de Gaza. El ejército hebreo tiene derecho a defender su país. Pero esa incursión en territorio palestino puede causar una catástrofe humanitaria. Y, entonces, se multiplicarán las manifestaciones de protesta y acusarán a los judíos de “genocidas”, al pueblo que ha sufrido el mayor genocidio de la Historia a manos de los nazis.

Si la contienda no acaba pronto, el mundo entero sufrirá una crisis económica y política de consecuencias impredecibles. La alianza entre Irán y Rusia sólo busca destruir la prosperidad y la libertad de los países democráticos de Occidente. Y, después de la de Ucrania, la guerra de Israel agudizará esa crisis. La ONU es incapaz de actuar, por ser un inútil mastodonte burocrático. La UE se encuentra dividida por la meliflua actuación de países como España. Estados Unidos, sin embargo, ayudará con armas y bagajes al Estado hebreo. Y el mundo volverá a dividirse en dos bloques enfrentados a muerte.

Ninguna guerra es justa. Tampoco la que se avecina, que va a ser larga y sangrienta. Hay que lamentar la destrucción y muerte que Israel puede provocar en Gaza “por tierra, mar y aire”. Pero resulta hipócrita silenciar el origen de esta operación militar de un país que se defiende por estar rodeado de enemigos que quieren destruirlo. Y el origen no es otro que los actos terroristas de unos sicarios de Irán. Nada se arreglará con la guerra que acaba de empezar y que, como todas, nadie sabe cuándo ni cómo terminará. Porque, no sólo España, el mundo entero está polarizado por la infernal propaganda de un comunismo aliado ahora con el yihadismo, que después de ser enterrado en el siglo XX bajo los cascotes del Muro de Berlín parece haber resucitado en el XXI para seguir atizando el odio y el enfrentamiento en nombre del pueblo. Sin querer saber que los ciudadanos del mundo quieren la paz. Una paz en la que caben Israel y Palestina. Pero antes, hay que acabar con terroristas como los de Hamás.