A las 16:00 horas del sábado expiró el último ultimátum del Ejército israelí para que los civiles gazatíes huyeran hacia el sur, y amenazar con "atacar con toda su fuerza", avisó el portavoz militar, Daniel Hagari.
Según medios como The New York Times, citando fuentes militares de Israel, la invasión está a expensas de que mejoren las condiciones climatológicas. En concreto, la nubosidad que no permite operar en condiciones óptimas los drones.
Mientras tanto, Netanyahu convocó un gabinete de emergencia este domingo y declaró que "Hamás pensó que seríamos demolidos y somos nosotros quienes demoleremos a Hamás".
El llamamiento afecta a 1,1 millones de personas -casi la mitad de la población gazatí-, el mayor desplazamiento humano dentro de la Franja de Gaza.
"Estamos desplegados y fuertemente preparados para las próximas etapas de la guerra", afirmó Hagari cuando se cumple una semana de contienda, después de que Israel lograra expulsar a los milicianos de Hamás de su territorio, para pasar a la siguiente fase, con los mayores bombardeos que se han vivido en Gaza.
Israel ha desplegado al menos 35 batallones en la zona fronteriza con la Franja por el norte, preparados para intensificar la ofensiva, y es constante el trajín de tanques, vehículos blindados para el transporte de tropas, excavadoras, camiones cisterna y jeeps artillados.
"Con el apoyo de un amplio esfuerzo logístico y cientos de miles de reservistas reclutados, las tropas se están preparando actualmente para implementar una amplia gama de planes operativos ofensivos, que pueden incluir ataques combinados y coordinados desde el aire, el mar y la tierra", informó el Ejército.
En la desierta ciudad de Sderot, la más próxima a Gaza a escasos 3 kilómetros de la valla de separación, reina el silencio, solo interrumpido de vez en cuando por el zumbido de los aviones de combate israelíes que despegan de la base aérea de Nevatim para bombardear la franja.
Las alarmas antiaéreas y las explosiones por intercepciones de cohetes lanzados por las milicias de Gaza han bajado en intensidad en el sur de Israel.
Sin embargo, la aviación israelí ha atacado con dureza todo el enclave, incluyendo lugares de la mitad sur donde instó a la población a refugiarse, como Rafah, Jan Yunis y Deir al Balah.
Sin embargo, Israel -tanto por medio de portavoces del Ejército como de la Oficina del Primer Ministro- ha responsabilizado a Hamás de la muerte de civiles en Gaza y acusan al grupo de impedir el desplazamiento de la población y usarlos como escudos humanos.
Más de 2.200 gazatíes han muerto en una semana de guerra y más de 8.700 heridos, en un enclave devastado, con apenas agua y comida, y con los hospitales desbordados, sin electricidad ni medicinas; al borde de su peor crisis humanitaria.
Las tropas israelíes ya acometieron el viernes pequeñas incursiones localizadas dentro de Gaza, para "eliminar la amenaza terrorista en el área y localizar rehenes". Medios israelíes informan de que los soldados hallaron cuerpos de rehenes israelíes, pero el Ejército no lo ha confirmado.
Las milicias palestinas de Gaza tienen allí secuestrados a más de un centenar de personas -126 ya identificadas por Israel- desde su brutal agresión del pasado sábado, 7 de octubre.
"Israel está en la primera línea de una guerra contra el mal", afirmó la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien el sábado acudió a visitar a las tropas desplegadas en el sur y se reunió con soldados en los kibutz de Beeri y de Kfar Aza, escenarios de las escenas más cruentas y amargas de la matanza cometida por Hamás.
"Preparaos para lo que viene", les instó Netanyahu, que acto seguido se reunió con todo el aparato de seguridad mientras Israel y Gaza aguardan la siguiente fase de la quinta guerra que les enfrenta desde 2008.