Cultura

Crónica taurina en El Imparcial. Jaén: La despedida de El Cordobés

(Foto: EFE/José Manuel Pedrosa.).

TOROS

Inés Montano | Lunes 16 de octubre de 2023

El coso de La Alameda se llenó al embrujo del nombre de El Cordobés. Su última tarde vestido de luces le acompañaron Curro Díaz y El Fandi. Los toros, a pesar de diversas procedencias, compartían varias características: salían suelto de los capotes, tenían fijeza y bastante nobles.

Manuel Díaz El Cordobés sólo pudo machetear a Rubí (1º 3/19 Sancho Dávila) que se partió el pitón justo antes de comenzar la faena. Nazarí (4° 10/18 El Parralejo) se caía casi a cada capotazo y fue cambiado por Mercenario Espi (4°bis 3/19 El Capea), un toro carifosco, bello. El picador debió de llevar una multa por picar después de cambiar el tercio. El Cordobés guió la embestida de El Capea, haciendo encaje de bolillos para mantenerlo a pie. El pitón izquierdo dibujó extraordinarios naturales. El Cordobés se adornó con molinetes, un desplante y el famoso salto de la rana. Un trofeo.

Curro Díaz dejó un recuerdo imborrable de las dos faenas: el estilo clásico con matices personales, basado en el pleno dominio de la res. Master (2º 4/19 Sancho Dávila) fue llevado al caballo por chicuelinas al paso. El diestro se erguía como el eje de la faena para llevar al morlaco prendido de la franela, intercalando artísticos cambios de manos y pases circulares. Un apéndice. Tomillo (5º 12/18 El Parralejo) colaboró desde la vara hasta la hora de la verdad en una obra redonda. Juan Carlos García se desmonteró por banderillear. Curro Díaz se planta en los medios y liga las tandas sin mover los pies ni un ápice. Seguridad y firmeza para aguantar cuando el toro gazapeaba, acompañada por la gracia y fineza para aprovechar las buenas embestidas. Fue todo un privilegio para el público observar al artista. Una estocada entera y máximos trofeos.

El Fandi logró ser ovacionado desde los primeros lances a Guijuelo (3º 4/19 Sancho Dávila). Un bello quite por navarras, abrochado por una serpentina, y un gran tercio de banderillas al grito de “¡Torero, torero!”. La faena de dos orejas comenzó en el estribo. Las tandas cortas acopladas a la escasa fuerza, pero llenas de dominio y vitalidad. Todo en permanente diálogo con el público. Con la Puerta Grande asegurada, El Fandi se exigió aún más. Marinero (6º 12/18 El Parralejo) violento de embestida, pero El Fandi lo embarcó y ganó el terreno hasta lograr chicuelinas y ponerlo en suerte con unos desmayados. Un gran remate por zapopinas cristalinas sin un enganche. Cuatro pares de banderillas reunidas a más no poder, rematando el tercio con cuatro palos: dos al violín y dos cuarteando. Sin dar respiro a nadie, comenzó de rodillas, esquivó una tarascada y le quitó las malas intenciones al bicho. La faena completa por ambos pitones, tomando el pulso al toro con defectos y superándolos. Una gran obra culminada por una estocada entera. Dos orejas y rabo.

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