persecución religiosa se extiende en la India
Jueves 30 de octubre de 2008
El centro y el origen de los ataques se sitúa en Orisa. El grupo armado hinduista radical VHP (Vishwa Hindu Parishad) acusa a los cristianos del asesinato de su líder, Swami Laxanananda Saraspati, el pasado 23 de agosto. Son ellos quienes practican la ideología de la 'Hindutva' quieren transformar a India en un Estado teocrático, y cualquier medio para alcanzar este objetivo es utilizable”.
La mayor acusación contra los cristianos es la de ejercer el proselitismo entre la población, acusación negada tajantemente por el portavoz de la Conferencia Episcopal de la India, el sacerdote Joseph Babu. Esta acusación está relacionada probablemente con el bárbaro asesinato del padre Pandippallyil, conocido por su actividad como educador. Al sacerdote, sus verdugos le cortaron las manos y los pies y le sacaron los ojos.
La persecución comenzó a ser alarmante durante las navidades de 2007, cuando en algunos distritos del Estado oriental de Orissa, se dio literalmente caza a los cristianos. Hubo docenas de heridos y nueve muertos. Cinco fueron asesinados el 27 de diciembre cuando extremistas hindúes asaltaron las casas cristianas del pueblo de Barakhama; otros dos muertos por disparos de las fuerzas de seguridad cuando los cristianos salieron a la calle para protestar por la violencia de que era objeto; y dos muertos en enfrentamientos previos. En total fueron atacadas, destuidas e incendiadas setenta iglesias e instituciones eclesiales y unas seiscientas viviendas de cristianos sufrieron daños o fueron destruidas.
Pero, los ataques contra los cristianos en la India corren el riesgo de transformarse en una persecución generalizada si los Gobiernos no intervienen para frenar a los grupos extremistas. Como denunció el obispo de Tiruchirapalli, monseñor Anthony Devotta, declaró al diario vaticano “L'Osservatore Romano” que “desde Orissa, donde la situación es más grave, la ola de intolerancia podría alcanzar a otros estados más 'tranquilos', pues la India, como otros países, ha entrado en el vértigo oscuro del fundamentalismo religioso producido por la secularización de la sociedad”.
Aún así, precisa, la situación no es aún tan grave, “parece destinada a deteriorarse rápidamente hasta llegar a una persecución generalizada”.
Monseñor Devotta ha denunciado que “los gobiernos de los distintos estados indios, aunque tutelan a las minorías, a menudo 'cierran un ojo' por motivos utilitaristas a nivel político a las violencias de los extremistas hindúes”.
Por otro lado, la agencia Asianews denunció ayer que, según testimonios de sacerdotes en Orissa, existe un “plan metódico” detrás de la violencia anticristiana: “ayudados por la policía, prohíben a los cristianos encontrarse y rezar, matando a los nuevos convertidos y ocupando el terreno de las iglesias destruidas”.
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