Opinión

Insustituible Cáritas

Norberto Alcover | Jueves 30 de octubre de 2008
Mientras determinados políticos tunean sus coches y otros viajan en buscar del tiempo perdido. Mientras los informativos se ceban en todo tipo de dramática nacional e internacional para someternos al pánico ambiental. Mientras la gente guapa pasea sus miserias en pasarelas, en revistas del corazón y en festejos que superan cualquier posicionamiento ético. Y mientras todos estamos con el corazón pendiente de esa reunión de los señores del mundo en Washington el 15 de noviembre, como si la encendida crisis no tuviera que ver precisamente con ellos y ellas. Mientras tantas cosas suceden entre nosotros, resulta que 60.000 voluntarios de Cáritas cuidan de las víctimas de la citada crisis sin que apenas alguien les cite en el maremágnum organizado de pobreza, de inquietud, pero sobre todo de terrible desesperanza. 60.000 españoles y españolas que están ahí y que trabajan por los demás gratuitamente, sin ruido pero con nueces.

Estamos a la espera de poder leer con detención el Informe de Cáritas titulado Demandas en situación de crisis, donde se analizan las más relevantes cuestiones que la situación nos plantea a todos los españoles. Una situación en la que la misma Cáritas invertirá, seguramente, más de los 20 millones de euros que el año pasado dedicó a programas de acogida y atención primaria, de los cuales tan sólo procedieron de las arcas públicas 1,8 millones. Dato que obliga a reflexionar muy seriamente.

Con todas sus deficiencias, la Iglesia en España da la cara en estos delicados instantes en sus más de 10.000 Cáritas parroquiales y esos 60.000 voluntarios que trabajan en ellas. Es hora de reconocerle públicamente su servicio evangélico por elemental justicia. Más allá de cualquier espíritu laicista tan de moda.

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