Pedro Sánchez, que ha hecho servicios internacionales a España tan relevantes como la reunión de la OTAN en Madrid y la cumbre europea en Granada, se ha equivocado al implorar al partido proetarra Bildu los 6 votos de que dispone en el Congreso de los Diputados. Y peor aún: se ha hecho una fotografía sonriente con la diputada bilduetarra que nunca pidió perdón por los atroces crímenes con que la banda terrorista ETA asoló durante cuarenta años a toda España y de forma particularmente hiriente al PSOE.
Pedro Sánchez necesita los escaños de los 15 partidos que forman Sumar, entre ellos los del PC y los de Podemos, y además los 7 separatistas de ERC, los 7 independentistas de Junts, los 6 proetarras de Bildu y los 5 secesionistas del PNV. Basta con anunciar esta realidad para darse cuenta del despropósito político que se perpetra en España. Está claro, sin embargo, que Pedro Sánchez está dispuesto a lo que sea con tal de continuar sentado en la silla curul de Moncloa.
En uno de los artículos sobresalientes que Isabel San Sebastián publica en el diario ABC, la gran periodista escribe: “Puesto que entre delincuentes anda el juego, no podía faltar en la foto Carles Puigdemont, huido de la justicia para evitar responder de sus delitos. Un individuo reo de sedición y por añadidura prófugo, en posición de obtener no ya el perdón, sino la amnistía, a cambio de 7 votos. Hasta ese punto llega la indignidad de aspirante a capo di capi. Y como toda banda que se precie necesita los servicios de un equipo de letrados capacitado y dispuesto a representarla en los tribunales, la de Sánchez ha apuntado a lo más alto y colocado a sus hombres directamente en el Constitucional, convirtiendo a esos magistrados en abogados defensores. Dejo a su sagacidad, querido lector, descubrir el nombre del consigliere”.
El que quiera entender, en fin, que entienda. Intelligenti pauca.