Felipe González está considerado por muchos como el gran hombre de Estado del siglo XX. Antonio Cánovas del Castillo lo fue del XIX. Gracias a la gestión del líder socialista se consolidaron en España la democracia pluralista plena y la Monarquía parlamentaria. Nuestra nación, tras cuarenta años de dictadura, encarnada por el amigo de Hitler y Mussolini, se equiparó a las Monarquías parlamentarias europeas: Suecia, Noruega, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo e Inglaterra.
“Si se estableciera la amnistía -ha declarado por enésima vez Felipe González- eso supondría asumir que las leyes de desconexión de Cataluña y el referéndum del 1-O serían válidos y que lo ilegal habría sido la actuación del Gobierno central, la instrucción del juez Llarena y el juicio del Tribunal Supremo”.
“No voy a pedir perdón por defender la Constitución”, proclama el expresidente del Gobierno. Y lo mismo afirman los principales líderes históricos del PSOE democrático, encabezados por Alfonso Guerra y Joaquín Almunia.
Difícil, en fin, se le ha puesto a Pedro Sánchez complacer a Carlos Puigdemont, el golpista prófugo. Varios colaboradores jurídicos instrumentarán una fórmula manipulada que enmascare la amnistía, y un Tribunal Constitucional afín la respaldará para que el presidente pueda continuar cómodamente sentado en su poltrona monclovita. Pero a nadie va a engañar la jugarreta. La opinión pública está al cabo de la calle. Sabe que la amnistía otorgada con la apariencia que sea no se pondrá en marcha para asegurar la estabilidad de Cataluña sino para que Pedro Sánchez reciba el plato de lentejas de 7 escaños que necesita sumar con el fin de hacer viable la investidura.
Y luego, ¿cómo va a gobernar? ¿Con Sumar y sus quince partidos, entre ellos el Comunista y Podemos? ¿Con los proetarras de Bildu? ¿Con los separatistas de BNG y ERC? ¿Con los independentistas de derechas de PNV y Junts? Con todos a la vez porque a todos necesita. El despropósito es de tal calibre que las sólidas estructuras de la democracia española están temblando. Y se tambalean.