Opinión

A Zapatero le pondrán una silla

Enrique Arnaldo | Jueves 30 de octubre de 2008
Tras negar vehemente y repetidamente la crisis, tras acusar de antipatriotas a los que la advirtieron, tras ocultar o disfrazar los datos más alarmantes, tras culpar al sistema financiero norteamericano de la debacle, tras vanagloriarse en Nueva York de haber sacado ventaja a Francia e Italia y de ser la envidia del universo, resulta que se olvidan de invitarle a la cumbre refrendadora del nuevo orden económico mundial. Y se siente seriamente afectado en su orgullo. En su álbum de fotografías necesita una sentado junto a aquéllos a quienes tanto ha criticado. Todos los recursos del Estado al servicio de un fin: formar parte de la historia que se fragua a principios del siglo XXI.

Rodríguez Zapatero ya ha confirmado que no requiere para nada la ayuda de Aznar ni la del PP, y que se las basta y sobra con la Unión Europea, y con Lula, el Presidente de Brasil.

Parece que tampoco necesita ninguna colaboración de sus aliados partidos nacionalistas. Estos sólo juegan a la política interna y en relación con la exterior pretenden únicamente sustituir a España sea en los foros y conferencias internacionales o constituyendo selecciones deportivas propias o creando paraembajadas. Los amigos nacionalistas mantienen un sepulcral silencio sobre la iniciativa de Zapatero de tomar asiento en la Cumbre del G-20 del 15 de noviembre en Washington. Parece resultarles indiferente, indistinto o mediopensionista.

Pero Zapatero logrará sentarse en la silla. Estoy completamente seguro, si bien espero que no sea en la de la esquina como Alfredo Sáenz sino en una que sino preferente sí sea igual a las demás.

¿Por qué estoy tan convencido?

Porque España merece el reconocimiento de su auténtico rango internacional en el mundo contemporáneo, no sólo en términos económicos, sino políticos, culturales y sociales, acorde, por lo demás, con la internacionalización de las grandes compañías españolas.

Con esto bastaría, pero además confluyen las siguientes razones:

Primera.- Zapatero goza de “baraka”, aunque... hay que tener cuidado, pues igual que viene, se va.

Segunda-.- Zapatero ha escrito en la pizarra doscientas veintinueve mil veces: “Me levantaré siempre al paso de la bandera norteamericana. Estados Unidos es el faro de la civilización occidental” Comprobado el arrepentimiento, Bush le ha perdonado también.

Tercera.- Zapatero ha hecho saber a Sarkozy y a Berlusconi que fue un mal entendido de los periodistas y que jamás ha pensado que España hubiera superado de verdad a Francia e Italia en el orden económico mundial. El marido de Carla Bruni y Silvio Berlusconi, le han perdonado.

Cuarto.- Zapatero ha enviado misivas secretas a Fidel Castro (aunque la leyó su hermano Raúl), a Hugo Chaves, a Daniel Ortega, a Evo Morales y a Rafael Correa, y les ha explicado que tienen que permitirle distanciarse un poco. Aunque les adoramos, ya se sabe que la política es el arte de hacer posible lo necesario. Y lo necesario es estar en la Cumbre del 15 de noviembre. Si allí le piden que no vuelva a recibirles porque están algo contaminados, que se lo perdonen, Que les sigue queriendo en la intimidad. Comprenderán perfectamente que ellos harían lo mismo por estar en el foro internacional más importante de los últimos cincuenta años.

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