partido más fácil de lo esperado
Jueves 30 de octubre de 2008
Rafael Nadal se antepuso a la hostilidad del público y avanzó a cuartos de final del torneo de París-Bercy, el último Másters Series de la temporada, tras derrotar al francés Gael Monfils, el héroe local, por 6-3, 6-2. Hora y media de juego precisó el número uno del mundo para acabar con el jugador parisino y ganarse el derecho a una nueva ronda, donde su rival saldrá del duelo entre el ruso Nikolay Davydenko, sexto cabeza de serie, y el checo Thomas Berdych.
Por segunda jornada consecutiva, el mallorquín sacaba de la pista a un jugador local. Contra Florent Serra el público se inclinó ante la lógica, pero en Monfils habían depositado más esperanzas. El choque entre Nadal y Monfils había sido presentado como el partido de la jornada. Dos representantes de la generación del 86 con trayectorias bien diferentes se encontraban por tercera vez en su carrera en el mejor año de sus vidas.
Los duelos entre ambos siempre se han decantado del lado del mallorquín. Hasta esta noche en Bercy, el parisino había ganado nueve juegos al español. Sumó otros cinco.
No fue el duelo que se esperaba
La diferencia entre ambos fue brutal. El número uno del mundo apenas tuvo que forzar la máquina frente al 16, que contó con el calor del público, una baza que en ocasiones pareció pasarle factura en forma de exceso de responsabilidad. En cada momento clave, cuando parecía tener a Nadal contra las cuerdas, cometía errores y daba facilidades al español para salir vivo.
Nadal no desperdició los regalos y les sumó algunas dosis de su talento para acertar cuando camina por el filo de la navaja. Con eso poco acalló a un público que veía como se quedaba con un francés menos en el torneo. Rompió en el sexto juego del primer set y se lo anotó sin historia. En el segundo salió dispuesto a tardar menos, se adjudicó el servicio del francés en el tercer juego y, aunque Monfils tuvo hasta cinco ocasiones de recuperarlo en el siguiente, el partido estaba ya de cara para el español.
El francés se desesperaba mientras Nadal le volvía a robar el saque. El público quería alargar el partido a base de ruido pero la suerte estaba echada. La segunda bola de partido la sacó el francés de la pista. Nadal prosigue en la tierra de Monfils.
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