Y la verdad consiste en que, para alcanzar la investidura, el líder socialista necesita los escaños parlamentarios de Junts y Esquerra, amén de los proetarras de Bildu y los separatistas del PNV. Por cierto, dos de esos cuatro partidos que necesita Sánchez para su investidura no pertenecen al “progresismo” que defiende el presidente en funciones. Junts y PNV son nítidamente liberal conservadores. Son de derechas.
Así mismo, la amnistía es un gravísimo engaño que facilitará a medio plazo la independencia de Cataluña y aquellas que, en cascada, se producirán a continuación, con un retroceso de siglos, España fragilizada y despedazada. Y no por el plato de lentejas de 7 escaños parlamentarios, derechistas, que precisa el Gobierno sanchista, genuflexo ante el rebenque del secesionismo.