Cuando el Chelsea parecía que remontaba el vuelo tras sumar tres partidos sin perder consecutivos (victorias ante el Fulham y el Burnley y empate contra el Arsenal), un nuevo tropezón vuelve a generar inquietud en un equipo que parece abonado a la nada una temporada más. Mauricio Pochettino, tiene mucho trabajo por delante para lavar la cara a un equipo abonado a la depresión. En esta ocasión, al técnico argentino se le cayeron dos hombres importantes en un momento crítico para su equipo, necesitado de una victoria para sumar una alegría a una afición que este curso vive inmersa en una montaña peligrosa. Las lesiones de Enzo Fernández y de Mudryk obligaron al técnico argentino a introducir en el once a Madueke y a Nico Jackson.
Además, en defensa apostó por Dusasi en el lugar de Gusto, titular la pasada jornada frente al Arsenal, y mantuvo su confianza en Cucurella, que definitivamente se ha asentado en la alineación después del ostracismo en el que vivió al inicio del curso. Pochettino también pasó del 4-3-3 del empate ante los 'gunners' al 4-2-3-1 contra el Brentford. No fueron muchos cambios, casi todos obligados, pero con alguna pincelada intentó lavar la cara del Chelsea. Lo consiguió en la primera parte, en la que sus jugadores dominaron por completo al Brentford, incapaz de generar nada y sometido por completo al empuje del cuadro londinense. Todos bailaron al ritmo de Palmer, sin duda el mejor fichaje del Chelsea está temporada y muy brillante a lo largo de los primeros 45 minutos. Dio un recital de pases y se apuntó hasta cinco decisivos que no tuvieron un final feliz.
Sobre todo uno que sirvió en bandeja a Cucurella, que se encontró sin oposición alguna en el punto de penalti ante el portero del Brentford a los veinte minutos. Sin embargo, el lateral español desperdició una ocasión clarísima que culminó con una tímida volea que acabó con la pelota mansa en las manos de Flekken. Antes, Madueke protagonizó la otra gran opción del Chelsea en la primera parte. El extremo británico se sacó de la chistera un zurdazo impresionante que golpeó en el larguero de la meta defendida por Flekken, que sólo pudo hacer la estatua y rezar para que la pelota no entrara en su portería. Con mucha suerte, se salvó de encajar un gol en el acto inicial, que finalizó con un injusto empate a cero insuficiente para los intereses del Chelsea.
Al Brentford, el paso por vestuario le cambió la cara. Dejó atrás 45 minutos en los que mostró un exceso de carencias y se echó hacia delante para cambiar el destino del encuentro. Primero avisó con un remate de Wissa que salvó Robert Sánchez y después, a falta de media hora para el final, Pinnock conectó un cabezazo inapelable que puso contra las cuerdas al Chelsea.
Incapaz de reaccionar, el equipo de Pochettino se diluyó entre todos los problemas que arrastra desde que comenzó el curso y no generó nada peligroso que pudiera oler a empate. Y ya al final, como broche de oro a la tristeza que irradia el Chelsea esta temporada, Mbeumo, en el tiempo añadido, cerró el partido con el segundo tanto del Brentford, que adelantó en la tabla a su rival, hundido en una crisis de la que parece que no es capaz de salir. El 0-2 llegó de un intento de Robert Sánchez por marcar el empate, sumándose a la nómina de rematadores de un córner favorable al Chelsea.