Opinión

Volvemos a nacer

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 04 de noviembre de 2023

Esta semana ando un poco, bastante, enfadado. Han sido siete días con borrascas, no solo físicas, que nos han afectado con más muertes en los conflictos de Gaza y Ucrania, con informes del Defensor del Pueblo sobre los abusos sexuales en el entorno eclesial, que han sido desvirtuados por noticias infladas de medios próximos a Moncloa y por encuestas que no se ajustan a la realidad, pero también con la mediocre reacción de ciertos sectores de la Iglesia de nuestros país, a pesar de los encomiables esfuerzos de la Presidencia de la CEE y de su entorno. Si a esto añadimos la venta de nuestro país, de España, a los que quieren destruirla, apaga y vámonos. Sánchez es incapaz de ser un socialista digno sucesor de los que fundaron el PSOE y sí es capaz de vender todo por su deseado plato de lentejas.

Por todo ello, mi enfado ha ido creciendo y solo se ha suavizado cuando hemos podido celebrar el Día de Todos los Santos y la Jornada de los Difuntos. Sí, suavizado, aunque parezca mentira, cuando el día 1 conocí la muerte del padre de un gran amigo, que espero no se moleste si digo su nombre, Antonio. Una jornada especial para viajar a la Casa del Padre, para “volver a nacer” como siempre digo yo, porque la muerte terrenal es el nacimiento a la nueva vida. Eso es lo que pienso y lo que siempre trato de transmitir a aquellos que “pierden” a un ser querido, sobre todo cuando les llega a orfandad total, como a mi amigo Antonio. A él le digo que pidamos para que su padre, que viajó el Día de Todos los Santos, sea nuestro enlace en estos momentos difíciles donde los hombres somos capaces de seguir sacrificando miles de vidas en enfrentamientos de odio secular, mientras los grandes siguen jugando en el tablero del gran ajedrez geopolítico mundial.

Antonio, tranquilo, tu padre estará siempre a tu lado y te acompañará en los momentos más complicados y difíciles de tú vida. Será tu muleta, tu apoyo y como creyente tu referencia constante que podrás pasar a tus hijos, que seguirán conociendo que la familia es lo más importante, a pesar a de “estos, estas y estes”, que quieren destruirla porque no saben lo que es amor.

Por eso, y les ruego que me perdonen, mi esperanza en los que creemos que “la muerte no es el final”, y que es el inicio de la nueva vida. Tal vez, somos unos privilegiados por tener Fe, pero esa Fe hay que cultivarla y no ser solamente unos “mea pilas”, que se dejan ver en Asociaciones que van perdiendo día a día su carisma, como estamos viendo cuando el Papa ha puesto en cuarentena al Sodalicio, ese grupo religioso internacional que se enfrenta a acusaciones muy graves por abusos sexuales. Menos mal que FRANCISCO está siempre al quite y del 6 al 10 de noviembre se ha convocado en Roma un “taller Internacional sobre protección frente a abusos en las Congregaciones Religiosas”, al mismo tiempo que el Pontífice ha pedido a obispos y cardenales que “sean humildes trabajadores”.

Antonio, amigo, un gran abrazo. Nos vemos y espero que estas próximas Navidades celebremos juntos la llegada, el Nacimiento, del Niño Dios.