Carlos Puigdemont ha comparecido este jueves después del anuncio del acuerdo entre su partido y el PSOE que desbloquea la nueva legislatura de Pedro Sánchez. En su intervención, desde Bruselas, ha festejado el pacto y la apertura de una "nueva etapa, inédita e histórica" para las ambiciones secesionistas. Y ha afirmado que los socialistas han asumido el "objetivo común de resolver el conflicto histórico de Cataluña con España desde la política". Eso sí, ha advertido de la fugacidad de su nuevo mandato en Moncloa "si no se cumplen los acuerdos pactados" en una negociación que ha durado dos meses.
"Hay un cambio de enfoque de la narrativa oficial que ha habido hasta ahora", ha proseguido el líder secesionista en un discurso en el que ha remarcado que en las negociaciones habrá un mecanismo "independiente e internacional que deberá verificar que se cumplen los compromisos que han acordado las dos partes". Y las negociaciones "no se podrán llevar a cabo en el Estado español", ha dicho, amén de fijar que ese mediador deberá ser anónimo.
En este sentido, ha avisado que "la estabilidad del Gobierno, incluyendo los Presupuestos y demás asuntos relevantes, aparecerá a través de una negociación permanente que tenga resultado". "La estabilidad de la legislatura se la tendrá que ganar día a día. Si no hay avances en la negociación, no avanzará la legislatura", ha prometido.
"Los únicos límites los pone el Parlament, nadie más", ha manifestado en una alocución en la que ha señalado que se ha conseguido "la puesta en marcha de un proceso de negociación" en una "etapa inédita que convendrá explorar y explotar". "Los únicos representantes del pueblo de Cataluña son los miembros del Parlament", ha insistido antes de subrayar que "no tenemos que pedir perdón" por la proclamación unilateral de independencia de 2017 ni por la violencia desatada contra las fuerzas de seguridad del Estado. En su discurso ha remarcado, además, su felicitación por "devolver a la política lo que es de la política" y ha festejado que el PSOE haya aceptado sus postulados narrativos.
Puigdemont ha denunciado que no se investigue "a las víctimas de la guerra del Estado español contra el independentismo". "Las víctimas tenemos derecho de saber la verdad y los responsables deben ser perseguidos por la Justicia y que no sean perseguidas las víctimas", ha indicado antes de dejar este mensaje: "La represión, el déficit fiscal insostenible, la persecución de nuestro idioma y demás cosas han cronificado el conflicto hasta el punto de que la convivencia política en España se ha hecho insostenible (...) Este es el núcleo del problema y lo hemos acordado como un relato compartido. La persecución de nuestra cultura, idioma e instituciones es desde ahora un relato compartido".
Ha aplaudido el jefe de Juntos por Cataluña las condiciones previas marcadas al PSOE: "La eliminación del independentismo como un objetivo de las fuerzas de seguridad y las eliminación del independentismo del informe de Europol". La amnistía, ha continuado, "ayudará" a borrar el historial violento del movimiento que promueve el golpe de Estado catalán. Pero hay más, ya que reclama que se solucione "el reconocimiento nacional de Cataluña, el déficit fiscal, el referéndum de autodeterminación, el traspaso de Rodalias, la política exterior, las competiciones deportivas...".
Ha hablado de "reconocimiento mutuo" y se ha querido distanciar del trabajo de ERC desde el Govern de Cataluña. "Hemos tenido que ver el acuerdo palabra a palabra", ha insistido dentro de su alegato sobre la "desconfianza" entre las partes negociadoras. Y ha subrayado la importancia del "cambio del marco negociador" que ha propiciado la necesidad socialista de los votos de Juntos para volver a la Moncloa. "No reconocemos haber cometido ningún delito", ha concluido en una comparecencia en la que no ha admitido preguntas.