Opinión

Castro sigue vivo

Alberto Míguez | Viernes 31 de octubre de 2008
Han pasado bastantes meses desde que la salud del “líder máximo” Fidel Castro atravesó un mal momento que desembocó en la cesión a su hermano, Raúl, de algunos aspectos decisivos del poder burocrático cubano.

Se dijo entonces que era la primera etapa de una sucesión dulce desde la dictadura a una “democracia” más o menos arreglada. Muchos de cuantos eso creyeron vieron en las modestas reformas administrativas y burocráticas promovidas por Raúl Castro un signo de cambio en profundidad.

Bendita ilusión. Las cosas siguieron desesperadamente igual en Cuba que siguió siendo una de las dictaduras más feroces del planeta bajo la férula de los hermanos Castro.

Fidel sigue mandando y por procuración su hermano Raúl lo ha sustituido en el Consejo de Estado y en la Asamblea llamada popular. Pero el cambio, lo que se dice el cambio ni se produjo ni tiene trazas de producirse.

Los expertos cubanólogos consideran –y les sobra razón- que mientras Fidel Castro esté vivo y coleando, las cosas seguirán desesperadamente igual.

Cuba atraviesa desde hace semanas un momento terrible. El país está destruido por los dos huracanes sucesivos que asolaron el territorio insular. Y con la excepción de España y algunas agencias humanitarias internacionales la población sobrevive gracias a la ayuda modestísima de esas organizaciones.

La reciente firma de un acuerdo de cooperación con la Unión Europea ha sido una astuta maniobra de Raúl Castro para salir del aislamiento y la pobreza que atenazan a su desolado país. Pero obviamente esta ayuda no conseguirá resolver los graves problemas de supervivencia que la población sufre. Una vez más los hermanos Castro han sido capaces de darle la vuelta a la tortilla y evitar que la crisis y la catástrofe acabaran con la inmensa mayoría de la población que atraviesa una etapa de necesidad extrema.

Por muy generosa que vaya a ser la ayuda humanitaria de España y de otros países europeos así como de la Unión Europea el caso es que en las actuales circunstancias las infraestructuras del país seguirán prácticamente destruidas- No hay forma de que la ayuda externa pueda resolver la situación.

Durante toda esta crisis ha sido Raúl Castro quien ha dirigido y controlado la “reconstrucción nacional”. Fidel, por supuesto, inspiró cuanto hizo su hermano y así seguirá actuando porque al fin y al cabo quien manda en la isla es él.

En la reciente visita del Comisario de Exteriores de la UE, Louis Michel, fue Raúl el interlocutor del enviado europeo y quien negocio con él en el Palacio de la Revolución como prueba inequívoca de quien manda en la isla y quien parece que manda.

Nadie conoce con exactitud el estado de salud de Fidel Castro ni tampoco quién se halla detrás del sanedrín de generales que controla e inspira a Raúl Castro pero está claro que el régimen sigue procesandose entre el secretismno, la violencia y la dictadura personal. Si hubiera que resumir la pregunta de quién manda en Cuba la respuesta sería relativamente sencilla de responder: son los hermanos Castro y y sus colaboradores íntimos y secretos de los ultimos treinta años. Que haya cambios formales en el Consejo de Estado o en la Asamblea Nacional y que éstos estén inspirados por Raúl Castro tiene en realidad bastantes poca importancia. El país está destruido y asolado por los huracanes, es cierto, pero el poder sigue en las mismas manos. Los cubanos lo saben perfectamente y por eso repiten que se trata de los mismos perros con diferentes collares. Basta que alguien se atreva a cambiar el collar de los cánidos para que el proceso de sucesión del que tanto se habló en los últimos meses se convierta en una realidad. Por ahora cualquier cambio de estas características es, como minimo, prematuro.

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