Editorial

El humillante chantaje de Junts y ERC a Sánchez ya ha comenzado

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 16 de noviembre de 2023

Pedro Sánchez no podrá festejar como hubiera deseado su estreno como presidente del Gobierno. ERC, pero sobre todo Junts, han querido dejar claro desde el primer minuto que son ellos los que mandan. Que el líder socialista debe asumir que depende de sus apoyos para permanecer en La Moncloa. La primera condición para poder gobernar es archiconocida. O autoriza más pronto que tarde la celebración de un referéndum de autodeterminación o es hombre muerto. O tendrá que hacer las maletas.

El chantaje de Puigdemont y Junqueras va en serio. Desde el primer día, los secesionistas han mostrado su desconfianza en el líder del PSOE y no parecen estar dispuestos a ceder un milímetro en sus exigencias de negociar cuanto antes la independencia de Cataluña. Están envalentonados ante la debilidad de Sánchez que ya les ha concedido la amnistía. Y ahora se disponen a someterle a un tercer grado para que se rinda definitivamente y sin condiciones. La amenaza de Miriam Nogueras, portavoz de Junts fue clara:”tendrá que ganarse su apoyo pieza a pieza durante toda la legislatura. Tendrá que cumplir las 1.486 palabras de nuestro acuerdo”. Tampoco Rufián se ha quedado atrás y ha advertido a Sánchez que “tenemos capacidad para obligarle a votar un referéndum”.

La imagen que ha mostrado Pedro Sánchez durante la entera sesión de investidura ha sido tan patética como indigna. Ha intentado camuflar sus siniestros pactos con los separatistas con el mantra del peligro de “los partidos reaccionarios”, con un intento de erigirse en el muro de contención de “la ultraderecha”. Quería justificar así todos los cambalaches que ha urdido para lograr los votos de Junts, ERC y Bildu, los siniestros pactos con los separatistas basados en múltiples cesiones y humillaciones. Ha sido capaz de afirmar que “·la amnistía era buena para la economía”. Pero sólo intentaba tapar la verdad: que iba a aprobar una ley de amnistía para lograr los 7 votos de Puigdemont. Para permanecer en el poder.

Y con esta burda coartada, ha asestado el golpe definitivo a la convivencia y la igualdad de los españoles con el único propósito de ser investido presidente. Y lo va a pagar caro. Porque ha comprado los escaños separatistas a un precio tan alto que pasa por saltarse la Constitución, ahora sí, y autorizar el maldito referéndum de autodeterminación. Tendrá que firmar su rendición en la primera “mesa de diálogo” que se va a celebrar en Ginebra. Tendrá que tomar la primera decisión de su Gobierno en el extranjero, puesto que su socio principal es un prófugo de la Justicia española. El esperpento ha comenzado. Y no cesará hasta el último día de la legislatura. Porque en España mandan los que quieren destruir España. Como le dijo Núñez Feijóo, “se humilla a sí mismo y al PSOE, pero no tiene derecho a humillarnos a todos los españoles”.