Porque su adversario, Jorge Massa, como ministro de economía disparó la inflación nada menos que hasta 150 puntos, un récord que sólo se consigue con la estratosférica subida de impuestos y una sectaria política económica, que son las características principales de los Gobiernos de izquierda.
Y ése ha sido el gran mérito de Javier Milei: “dinamitar el sistema”, como ha venido proclamando en sus mítines. Porque, en Argentina, “dinamitar el sistema” equivale a echar al peronismo del Gobierno. Y el nuevo presidente lo ha logrado con sus provocaciones de “showman”, con su “anarcocapitalismo” y su decidido enfrentamiento a la saga de los Kichner que ha asolado Argentina durante las últimas décadas. Habrá que esperar. Sin duda, la “dolarización” de la economía argentina que ha postulado puede ser el camino para aliviar la crisis económica. Aunque la mejor noticia del resultado electoral es que el nuevo presidente no lo va a hacer peor que los peronistas. Eso parece imposible.