Sociedad

Observan por primera vez un virus que se engancha a otro para infectar a su huésped

Imágenes obtenidas con microscopía TEM y coloreadas del virus satélite adherido a su ayudante. (Foto: agide deCarvalho, UMBC).

INVESTIGACIÓN

E.I. | Lunes 20 de noviembre de 2023

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barelona (UAB) y de las universidades estadounidenses de Maryland en Baltimore County (UMBC) y de Washington en St. Louis (WashU) han identificado una asociación vírica inédita hasta ahora, en la que un virus se adhiere al cuello de otro para poder introducirse en el organismo huésped y replicar su material genético.

"Las células de organismos como las bacterias o las plantas pueden ser infectadas por algunos virus, llamados satélites, que necesitan el material genético de otros virus, denominados ayudantes, para replicarse y propagarse en estas células huésped", explica la UAB en un comunicado. Esta relación requiere que estén próximos mientras dura el proceso. Hasta ahora no se conocía ningún caso en el que un satélite se hubiera unido a su virus ayudante. Tampoco se había visto esta adhesión en ningún otro tipo de virus.

El estudio presentado ahora describe la primera observación de un virus satélite que se adhiere sistemáticamente a su ayudante. El hallazgo se ha realizado en bacteriófagos (virus que infectan a las células bacterianas) de la bacteria del suelo Streptomyces scabiei. Los investigadores han descubierto que el bacteriófago satélite se adhiere al cuello del virus ayudante, en la zona donde la cápside del virus se une a la cola. "Es el primer caso en el que se identifica la adhesión de un virus a otro", explica Ivan Erill.

En las imágenes de microscopía electrónica de transmisión (MET) observadas por Tagide deCarvalho, investigadora de la UMBC y primera autora del estudio, el 80 % de los bacteriófagos ayudantes (40 de 50) tenían un satélite unido al cuello. Otros mostraban remanentes del satélite en el cuello, «a modo de marcas de mordeduras», ilustran los investigadores.

El análisis del genoma de ambos bacteriófagos y de la célula huésped ha permitido una explicación plausible del porqué de esta relación tan estrecha. La mayoría de virus satélites cuentan con genes que les permiten integrarse en el material genético de la célula huésped y permanecer latente allí, a la espera de que entre un virus ayudante para empezar a reproducirse. La célula huésped copia entonces el ADN del virus satélite junto con el suyo a la hora de dividirse. El bacteriófago descubierto carece de genes de integración.

"Que el virus satélite se adhiera físicamente al virus ayudante cobra entonces todo el sentido", apunta Erill. "Nuestra hipótesis es que al no poder integrarse en el ADN de la célula huésped, debe estar lo más cerca posible de su ayudante para poder entrar en la célula y sobrevivir. ¿Y qué mejor manera de garantizar esto que engancharse al cuello de su ayudante? Hemos observado que ha desarrollado un corto apéndice que le podría servir para ello", añade.

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