“Cuando la corrupción, la violencia e incluso el terrorismo quedan impunes, se rompe el Estado de Derecho. Cuando en España las personas dejan de ser iguales ante la ley, cuando el mal uso de los fondos públicos no es sancionado, cuando personas que están a sueldo de Putin y no respetan la Constitución tienen en sus manos el Gobierno de España, se rompe el Estado de Derecho. No se puede prometer que no harás una amnistía hasta tres días antes de las elecciones, y luego hacerla. No se puede estar cinco años en el poder diciendo que una amnistía no es constitucional, y luego hacerla. Por todo ello, Pedro Sánchez pasará a la historia por destruir el Estado de Derecho".
No son palabras de Núñez Feijóo. Así se expresó Manfred Weber, el eurodiputado alemán, líder del PPE, en su intervención en lo Parlamento europeo durante el debate sobre la amnistía que prepara Sánchez. El Gobierno español salió trasquilado de la sesión de la Eurocámara. No sólo se criticó con aspereza los infames cambalaches del presidente del Gobierno en su alianza con Junts, ERC y Bildu.
También el comisario europeo de Justicia despreció la exigencia de Bolaños cuando le telefoneó para advertirle que la ley de amnistía “es un asunto interno de España”. El propio Didier Reynders aclaró que “la Comisión Europea estudia con detenimiento, de forma independiente y objetiva la ley de amnistía para garantizar que cumple con la legislación europea". Y, de paso, afeó a Sánchez el "uso excesivo de procedimientos de emergencia" para legislar en el Congreso, de manera que "soslaya los requisitos de consulta pública, evaluación de impacto y consulta de entes estatales, por lo que provoca un impacto negativo en la calidad de legislación".
En efecto, la ley de amnistía preocupa en Europa por muchos motivos. En especial, por el deterioro que supone para el Estado de Derecho. Y, como decíamos, no fue el PP. Fueron la inmensa mayoría de los eurodiputados de todos los partidos los que pusieron en evidencia al Gobierno español por sus artimañas para gobernar.