Editorial

Se confirma en Israel la infame fascinación de Sánchez por los terroristas

EDITORIAL

Sábado 25 de noviembre de 2023

El viaje de Pedro Sánchez a Israel se ha saldado con una crisis diplomática sin precedentes por el sectarismo y, casi peor, por la torpeza diplomática del presidente español, cuya credibilidad exterior se ha desmoronado estrepitosamente. Después de ser vapuleado en el Parlamento europeo por destruir el Estado de Derecho con su ley de amnistía, se ha desplazado a Jerusalén en su primer viaje al exterior como presidente de turno de la UE. Y se ha comportado como un “hooligan”, despreciando las más mínimas normas diplomáticas. Ha insultado y ofendido a su anfitrión al acusar al Estado hebreo de “la matanza indiscriminada de niños en la franja de Gaza”. Y, como era de esperar, Netanyahu le ha acusado de “justificar el terrorismo”.

La deriva política y hasta psicológica de Pedro Sánchez empieza a ser preocupante. Parece sentir fascinación por los terroristas y golpistas a los que elige como socios de Gobierno. Y se deja arrastrar por los antisemitas de su Gobierno hasta el punto de criticar con la boca pequeña a los asesinos de Hamás, pero explota su indignación ante los ataques del Ejército israelí en la franja de Gaza. Y lo hace en Israel, ante el país que ha sufrido un sangriento e indiscriminado ataque terrorista que ha secuestrado y asesinado a civiles, entre ellos niños.

El desmesurado ego, la soberbia y el analfabetismo político de Pedro Sánchez se han convertido en un grave peligro no sólo para España. También en la UE ya se le compara con Orbán por su desprecio a la ley y su extremismo ideológico. Como suele ocurrir, la extrema derecha y la extrema izquierda, el fascismo y el comunismo, son las dos caras de la misma moneda. Son ideologías antidemocráticas y autoritarias que aniquilan las leyes y, en este caso, terminan por abrazar el antisemitismo inoculado por los nazis.

El viaje de Pedro Sánchez a Israel ha resultado un fracaso estrepitoso. Ha provocado una crisis diplomática con Israel, uno de los principales socios de las democracias occidentales. Y ha demostrado que no sólo le viene grande su cargo como presidente del Gobierno español. También su trabajo como presidente de turno de la UE. No es capaz de representar con dignidad a su país y es un nefasto dirigente de la UE. Los dirigentes europeos y mundiales han podido comprobar que se trata de un político que, como decíamos, se encuentra más cerca de los terroristas de ETA o de Hamás que de los dirigentes demócratas. Que elige al golpista y prófugo de Waterloo de socio y acepta negociar su Gobierno en Suiza con un mediador extranjero, como si se tratara de una cumbre entre dos Estados soberanos: el español y la república independiente de Cataluña. En efecto, como dijo el presidente del PPE, Manfred Weber, en el Parlamento europeo, “Sánchez pasará a la Historia por haber destruido el Estado de Derecho”. De momento, ya es conocido en todo el mundo por su autoritarismo, torpeza, sectarismo y antisemitismo.