El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, compareció en público por primera vez después de la crisis diplomática desatada con Israel tras su visita a Oriente Medio. En una fiesta organizada en IFEMA para celebrar la investidura a la que han asistido unas 9.000 personas, según el partido, Sánchez respondió a los duros ataques recibidos desde Israel este fin de semana.
Primero, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reprochó la falta de firmeza del presidente español a la hora de condenar los atentados de Hamás.
Después, una conferencia de prensa en el paso fronterizo de Rafah, en el mismo día y lugar por el que saldrían los primeros rehenes secuestrados, Sánchez hizo un llamamiento a Israel para que cumpliera "sus obligaciones en materia de Derecho Internacional", lo que volvió a desatar el enfado de Netanyahu y que el ministro de Exteriores convocara al embajador español "para una dura conversación de reprimenda".
Por último, la tarde del sábado fue Hamás el que sumó a la polémica y en un comunicado agradeció a Sánchez "su postura clara y audaz".
En este contexto, Sánchez se ha defendido este domingo con una "reflexión" en la que aseguró que "condenar los viles atentados terroristas de una banda terrorista como Hamás, y al mismo tiempo condenar la matanza indiscriminada de civiles palestinos en Gaza, no es una cuestión de partidos políticos, ni de ideología, es una cuestión de humanidad”.
No desaprovechó la ocasión para criticar a la oposición tras apuntar que, si bien “es imposible” pedir que apoyen al Gobierno en esta cuestión, “sí le voy a exigir que esté con los Derechos Humanos”.
Afrontando el otro gran tema de las últimas semanas, Sánchez ha asegurado que con la futura ley de amnistía va a haber un país “más cohesionado, con más convivencia y más unido que nunca” del que se van a beneficiar hasta quienes critican la norma.
Sánchez se ha mostrado convencido de que incluso “la derecha y la ultraderecha que claman para que España se defienda de un riesgo que no existe” se van a beneficiar de la ley de amnistía.
Así, Sánchez ha considerado que PP y Vox “claman para que España se defienda de un riesgo que no existe porque no se va a romper”, sino que, en unos años, será un país “más cohesionado, con más convivencia y más unido que nunca”.
En su intervención, Sánchez ha subrayado que cuando el líder de Vox, Santiago Abascal, habla de un Gobierno “golpista, el PP, en vez de desmarcarse, dice que España va camino de una dictadura; si Abascal dice que soy un psicópata, el PP que sufro una enfermedad mental”, una actitud que demuestra, a su juicio, que “Vox insulta y el PP, lejos de condenar, dobla la apuesta”.
A este “ruido” de la posición, los socialistas van a responder “con trabajo, calma y serenidad, y a los insultos con sentido del humor”, ha dicho el presidente, quien ha propuesto el lema “Keep calm and carry on” utilizado por el Gobierno británico en 1939 para animar a la población antes de la II Guerra Mundial, como estrategia de la legislatura.
“Ante todo mucha calma y seguir hacia adelante porque vamos a seguir adelante le pese a quien le pese”, ha dicho.
Sánchez ha hecho hincapié en que, pese a las críticas y al alarmismo de la oposición, “España es un país abierto y tolerante; feminista y ecologista; amante de la paz y la justicia social” en el que no van a prosperar “ni Trump, ni Bolsonaro, ni Milei, ni Feijóo ni Abascal; cuatro años más de avances sociales de un gobierno progresista”.
El acto, que ha servido al presidente para enumerar los grandes proyectos sociales y económicos de la legislatura, estaba convocado para agradecer a los militantes su apoyo y su trabajo y para expresar la solidaridad del partido y el Gobierno con las agrupaciones socialistas y Casas del Pueblo que están siendo acosadas por la oposición.
Por eso, Sánchez ha enviado “un abrazo grande”, especialmente a los trabajadores de la sede nacional de la madrileña calle de Ferraz, y se ha mostrado convencido de que “podrán asediar y atacar las casas del pueblo pero nunca van a poder derribar los valores y principios del PSOE”.
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha calificado de "acto de valentía" la decisión de Pedro Sánchez de decir de forma clara su opinión sobre la guerra en Gaza y ha recordado que a él también le acusaron de terrorismo cuando retiró las tropas españolas de Irak.
El expresidente ha recordado que el PSOE siempre se ha pronunciado "en favor de las soluciones pacíficas a los conflictos de cualquier naturaleza" y ha recordado que cuando él retiró las tropas españolas de Irak le "acusaron también de apoyar al terrorismo".
"Llevábamos razón como tú la llevas ahora", ha subrayado Zapatero, quien ha añadido que las palabras de Pedro Sánchez sobre lo que está ocurriendo en Gaza "se recordarán como un acto de valentía y de compromiso", que "dejará otra de las buenas huellas del Partido Socialista".
Durante el acto, ha remarcado que "es de un dirigente socialista digno decir con claridad que el derecho de defensa nunca podrá incluir que haya víctimas inocentes, niños y civiles", "en ningún sitio y en ningún momento de la historia", al tiempo que ha hecho hincapié en que "matar es solo matar, no es defender nada".