Indiscutiblemente todo lo que contribuye a la busca de la verdad es digno y positivo. La verdad es la coincidencia entre una afirmación y los hechos, o la realidad a la que dicha afirmación se refiere, siempre con fidelidad y al servicio de una idea. El término, por lo general, se aplica con un sentido ético y alcanza a la ciencia, la lógica, las matemáticas y la filosofía. El uso de la palabra verdad abarca asimismo la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana; también el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades.
La llamada francmasonería es en todo el mundo una organización que en busca de la verdad opera en el estudio ecuménico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes; siempre en fomento del desarrollo social y moral del ser humano. Su enfoque se orienta hacia la evolución personal de sus miembros, así como al progreso social; de tal forma que la masonería ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas de la arquitectura y la cantería, más específicamente de lo que podemos relacionar con el Arte Real de la Construcción; en especial con los constructores de las catedrales medievales.
Se considera a sí misma una institución filantrópica de carácter iniciático y se la considera como la sociedad secreta más extendida del mundo. Si nos remitimos a la historia, podemos agregar que hacia principio del siglo XVIII había cuatro logias de masonería que se reunían en tabernas de Londres. Eso hizo que en Inglaterra prosperaran de manera asombrosa pasando de las cuatro logias originales a cincuenta y dos en pocos años.
Los miembros Gran Logia de Inglaterra y las logias de la misma obediencia, conocidas habitualmente como masonería regular, son teístas y creen en el Gran Arquitecto del Universo; es así como la simbología es un emblema de las ciencias exactas, y en cuanto a la noción de regla y rectitud, también está presente en el “kuei chino” (un componente del ser humano en el taoísmo y el pensamiento chino, asociado al p'o y por ende al yin, o el lado físico). Los grados de la apertura del compás simbolizan, en la tradición masónica, el significado de la escuadra y el compás es el seno de la masonería; también está la escuadra, que simboliza la tierra. Con la escuadra se proyectan cuadrados, en tanto que el compás representa el Cielo y con él, se dibujan círculos. Es así como en la masonería, los dos elementos se presentan unidos y su significado más extendido es la indisoluble unión entre el cielo y la tierra. Ahora bien, en el puro terreno de la fe, el Gran Arquitecto del Universo emplea el compás en su creación. Con él delimita, da forma, corporifica y ordena el caos del hombre convirtiéndolo en “el Cosmos”. Y completando, la escuadra es la que crea; luego está la piedra cúbica, que puede ser convertida en piramidal.
En otro grado, el de compañero están presentes la escuadra, el nivel y la plomada; así, “la escuadra simbolizaría la rectitud moral, el nivel de igualdad y la plomada, la vertical jerárquica”. Otro símbolo masónico es “la letra griega delta”, que escrita en mayúsculas es triangular y remite, dando lugar, a la triple naturaleza del hombre: alma, espíritu y cuerpo.
Masonería en la Argentina, enigma, secreto y política, se titula el esclarecedor y rico volumen que acaba de publicar nuestro celebrado escritor Antonio Las Heras, un estudioso del tema en este lado del Océano. En el volumen el autor nos brinda una visión sobre las diversas logias masónicas, sus características particulares, sus similitudes y diferencias; mostrando la presencia constante en toda la región, donde analiza el destacado papel que la Orden tiene en cuenta como participante activa a la historia, cuya presencia no solo se da en lo político, sino también en el marco de las ciencias y de las artes en general.
Como señala Las Heras en su detallada investigación, la Masonería ha tenido una permanente presencia no solo en la Argentina, sino también en todo el Continente Americano. Representativas figuras como próceres de la talla de Mariano Moreno, José Francisco de San Martín, Manuel Belgrano y Domingo Faustino Sarmiento, hasta personajes sorprendentes como José Hernández, el autor de Martín Fierro, Carlos Gardel, el padre del tango canción, el poeta popular Homero Manzi, hasta personalidades señeras del mundo del espectáculo; donde se citan actores como Enrique Muiño, Francisco Petrone, García Belloso y el dramaturgo Enrique Muiño.
Con vastos antecedentes en el tema, Antonio Las Heras, además de ser poeta filósofo e historiador, está doctorado en Psicología Social y ha sido distinguido con la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores por un anterior libro sobre el tema, titulado Sociedades secretas: masonería, templarios, rosacruces y otras órdenes esotérica. Recibió, asimismo, el premio Belgrano y la Masonería. Es miembro titular y expositor del XI Congreso de Historia de la Ciudad de Buenos Aires, organizado por la Junta central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires y la Universidad del Salvador. En 2022, Las Heras presentó Cinco masones porteños destacados de la segunda mitad del siglo XX. Esto se llevó a cabo en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, y dictó luego el curso Domingo Faustino Sarmiento, José Hernández y Leopoldo Lugones, escritores y maestros masones. En este momento trabaja en un nuevo libro cuyo título provisorio es Juan Domingo Perón, Maestro Masón.