A la caravana de socialistas encabezada por Felipe González, Alfonso Guerra y sus colaboradores cercanos, indignados ante la tropelía de comprar siete escaños a cambio de una Ley de Amnistía, se suman ahora nuevos disidentes de relieve, ahondando la división del PSOE, lo que no es bueno para el socialismo, tampoco para España. Un partido que represente seria y coherentemente el centro izquierda resulta fundamental para mantener el equilibrio político de la nación.
En un acto celebrado en la Fundación Carlos Amberes, Virgilio Zapatero, Cándido Méndez, José Rodríguez de la Borbolla, José Luis Corcuera, José Barrionuevo han sumado sus críticas a los despropósitos de Pedro Sánchez. A ellos se ha unido la catedrática de Derecho Constitucional, Teresa Feixes, máximo prestigio del mundo jurídico y mujer independiente que goza de la admiración general como jurista y como persona.
Teresa Freixes alega que “el principio de seguridad jurídica queda tambaleante”. Y que “el futuro de Cataluña se haya negociado con una comisión de encapuchados en el extranjero resulta francamente insultante”. Desde la moderación, la prudencia y el buen sentido, la prestigiosa catedrática ha denunciado que en lugar del proyecto de ley se ha utilizado la proposición de ley para eliminar los informes técnicos, lo que “no cabe en ningún Estado de Derecho porque es una utilización fraudulenta”.
Cándido Méndez, por su parte, desde la autoridad de su cargo sindical, ha recordado que “era el presidente el que subrayaba la anticonstitucionalidad de la amnistía” porque, entre otras cosas, fracturaba la igualdad entre los españoles.
Y Rodríguez de la Borbolla ha sido concluyente: “Mientras que en la Transición construimos un campo de juego, un campo de batalla se está creando”. Pedro Sánchez, en fin, sin otro objetivo personal que permanecer en la poltrona monclovita, está dañando de forma especialmente grave la unidad del Partido Socialista Obrero Español. Para él, el “ande yo caliente y ríase la gente”, es dogma inapelable, si bien el ceñido traje del poder puede romper sus costuras ante tanto disidente socialista que denuncia los despropósitos sanchistas de forma cada vez más concluyente y airada.